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Cumbre con la Uniňn Europea
Cumbre Birregional y Compromisos Significativos
H. Roberto Herrera Cáceres
Con las cumbres birregionales se ha venido conformando una asociación
estratégica entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe,
guiada por compromisos generales que se han tenido en cuenta en las
relaciones específicas con subregiones y países latinoamericanos.
Con nuestra subregión, ello ha acontecido con el Acuerdo de Diálogo
Político y Cooperación de 2003 que busca reforzar la cooperación
precedente y regirse por principios y objetivos orientadores del
desarrollo humano sostenible a ser asegurado con buen gobierno,
honestidad y transparencia que garanticen el fomento y protección de
los derechos humanos, la participación democrática, la consolidación
del proceso de democratización y del Estado de Derecho, y una
política general de paz. Dentro de esos parámetros, se comprende la
meta de cohesión social, reduciendo la pobreza y fomentando un acceso
equitativo a los servicios sociales y a los frutos del crecimiento
económico; así como profundizando el proceso de integración regional
centroamericano para contribuir a un mayor crecimiento económico y
al mejoramiento progresivo de la calidad de vida de los habitantes.
En ese contexto, se precisó el objetivo estratégico común de crear
las condiciones para negociar un Acuerdo de Asociación viable y
mutuamente beneficioso, incluido un acuerdo de libre comercio.
En la Cumbre birregional (Guadalajara, 2004), se continuó
consolidando la asociación estratégica birregional, sobre la base del
compromiso primario y prioritario con todos los derechos humanos
incluyendo el derecho al desarrollo, con la democracia, el Estado de
Derecho y el desarrollo social y económico. Se convino que los
Acuerdos de asociación que incluyen tratados de libre comercio deben
también buscar: erradicar la pobreza, la desigualdad y la exclusión
como uno de los principales elementos de esa asociación estratégica,
con especial atención a los países más pobres en sus esfuerzos por
lograr sociedades más justas; vigorizar los procesos subregionales de
integración; y tener en cuenta que, a los países y subregiones
latinoamericanos, deberá darse un tratamiento especial y diferenciado
para que puedan participar equitativa y productivamente en la
economía internacional.
La reciente Cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de
los Estados del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA),
expresó su interés porque, en la próxima cumbre birregional (Viena,
12 - 13 de mayo), "se anuncie el lanzamiento de las negociaciones del
Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea, que
comprende un Tratado de Libre Comercio".
Así, esperamos que los representantes políticos centroamericanos
tendrán presente que: 1º. En las bases de negociación de un Acuerdo
de Asociación que incluya un Tratado de libre comercio deben
consignarse, como mínimo, el respeto al acervo de los principios,
acuerdos, logros y lineamientos ya concertados, buscando la eficacia
social de la cooperación y la equidad y seguridad en el intercambio
y la inversión; 2º. El proceso de integración subregional ya está
institucionalizado como Sistema de la Integración Centroamericana
(SICA) con personalidad jurídica internacional y con capacidad,
conjunta con sus Estados miembros, de celebrar tratados con la Unión
Europea. Esa existencia debe reafirmarse para valorizar nuestra
comunidad centroamericana de Derecho y nuestra institucionalidad,
identidad y solidaridad regionales, poniendo fin a la omisión
inexplicable de la mención expresa que se constata en los textos
actuales; 3º. La cooperación europea ha sido significativa pero
insuficiente para activar la consolidación democrática y el proceso
de desarrollo humano sostenible en Centroamérica. Nuestros Estados y
subregión no han sabido tampoco asegurar significativamente la
eficacia sostenida de la cooperación recibida para promover la
existencia digna y el mejoramiento progresivo de la calidad de vida
de los habitantes de Centroamérica.
En efecto, los habitantes necesitamos compromisos expresos y
verificables con mecanismos y financiamiento que los hagan viables,
con responsabilidades firmes que garanticen el cumplimiento de los
derechos civiles y políticos, y , como punto de apremio, el logro de
niveles esenciales de disfrute efectivo de los derechos económicos,
sociales y culturales, incluyendo el derecho al desarrollo.
De nuestros gobiernos, requerimos políticas activas que movilicen
socialmente y amplíen sustantivamente recursos de inversión social en
educación, empleo, protección social, desarrollo de las capacidades
de las personas, organizaciones sociales e instituciones, e impulsen
un sistema productivo incluyente y competitivo, en la dirección de
sociedades más justas, y como contribución a un entorno propicio a
los intercambios e inversiones entre Centroamérica y Europa.