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IV Cumbre de las Américas: Declaración final




CUARTA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
DECLARACIÓN DE MAR DEL PLATA


"Crear Trabajo para Enfrentar la Pobreza y Fortalecer la 
Gobernabilidad Democrática"


MAR DEL PLATA, ARGENTINA - 5 DE NOVIEMBRE DE 2005

1. Convencidos de la necesidad de profundizar la democracia y 
afianzar la libertad en
las Américas de acuerdo con los principios contenidos en la Carta de 
la Organización de los
Estados Americanos y en la Carta Democrática Interamericana y de su 
plena aplicación como
fundamento de nuestra comunidad hemisférica, nosotros, los Jefes de 
Estado y de Gobierno de los
países democráticos de las Américas, reunidos en la ciudad de Mar del 
Plata, Argentina, en
ocasión de nuestra Cuarta Cumbre, reafirmamos nuestro compromiso de 
combatir la pobreza, la
desigualdad, el hambre y la exclusión social para elevar las 
condiciones de vida de nuestros
pueblos y reforzar la gobernabilidad democrática en las Américas. Le 
asignamos al derecho al
trabajo tal como se encuentra estipulado en los instrumentos de 
derechos humanos un lugar
central en la agenda hemisférica, reconociendo así el rol esencial de 
la creación de trabajo
decente para alcanzar estos objetivos.

2. Teniendo en cuenta la Declaración de la Organización Internacional 
del Trabajo
(OIT) sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo 
(1998) y el compromiso con la
promoción, el fortalecimiento y la defensa de la democracia adoptados 
en la Carta de la OEA y en
la Carta Democrática Interamericana, impulsaremos el bienestar 
social, una distribución
equitativa de los beneficios del crecimiento económico, el aumento de 
los niveles de vida del
hemisferio, la eliminación del hambre y alcanzar la seguridad 
alimentaría, la creación de nuevas
fuentes de empleo y la promoción del espíritu emprendedor.

3. Reafirmamos nuestro apoyo a los mandatos y compromisos asumidos en 
las
Cumbres de las Américas; la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social 
(Copenhague, 1995); la
Cumbre del Milenio de Naciones Unidas (Nueva York, 2000); la 
Conferencia Internacional sobre
la Financiación para el Desarrollo (Monterrey, 2002); la Cumbre 
Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible (Johannesburgo, 2002); y la Reunión Plenaria de Alto Nivel 
del sexagésimo período de
sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (Nueva York, 
2005)*, como condición
fundamental para el desarrollo sostenible de nuestros países.

Crecimiento con Empleo

4. En la búsqueda de un crecimiento económico sostenido, de largo 
plazo y equitativo
que cree trabajo, reduzca la pobreza, elimine el hambre y eleve los 
niveles de vida de la población,
inclusive para los sectores y grupos sociales más vulnerables, y en 
el marco de estrategias
nacionales, nos comprometemos a continuar instrumentando políticas 
macroeconómicas sólidas
encaminadas a mantener índices altos de crecimiento, el pleno empleo, 
políticas monetarias y
fiscales prudentes, regímenes de tasas de cambio apropiadas, una 
gestión prudente y adecuada de
la deuda pública, la diversificación de la economía y el mejoramiento 
de la competitividad. Al
mismo tiempo, estimularemos el aumento de los ingresos y mejoraremos 
su distribución,
*
aumentaremos la productividad y protegeremos los derechos de los 
trabajadores y el medio
ambiente. Reconocemos que la función apropiada del Estado en las 
economías con orientación de
mercado variará de un país a otro.

5. Destacamos la importancia de la participación del sector 
empresarial en el logro de
nuestros objetivos. Reconocemos, en particular, que las micro, 
pequeñas y medianas empresas,
proveedoras de bienes y servicios, constituyen un componente 
fundamental para el crecimiento
económico, la creación de empleo y la reducción de la pobreza y la 
desigualdad social en nuestros
países.

6. Reafirmamos nuestro compromiso con el Consenso de Monterrey, en el 
sentido de
que cada país es el principal responsable de su propio desarrollo 
social y económico a través de
políticas sólidas, la promoción de una buena gestión pública en todos 
los niveles y el respeto al
estado de derecho y que al mismo tiempo la comunidad internacional 
debe apoyar los esfuerzos
nacionales de desarrollo. En este contexto, reiteramos que las 
oportunidades de comercio e
inversión son necesarias para los países en su lucha contra la 
pobreza y en sus esfuerzos de
desarrollo. De igual manera, en este contexto, nos comprometemos a 
coordinar esfuerzos
internacionales que apoyen políticas de desarrollo sostenible, 
identificar fuentes de financiamiento
seguras y movilizar recursos para el desarrollo y el combate contra 
la pobreza y el hambre.

7. Nos preocupa constatar que la pobreza es un fenómeno que está 
presente en todos
los países del Hemisferio y que la pobreza extrema afecta a millones 
de personas. En ese sentido,
nos comprometemos a intensificar nuestros esfuerzos para dar 
cumplimiento a los compromisos
asumidos en la Cumbre del Milenio, especialmente el de la reducción, 
para 2015, en un 50%, de la
proporción de personas que viven en pobreza extrema, ya que, a pesar 
de los esfuerzos realizados
por los países de América Latina y del Caribe, más de 96 millones de 
personas aún viven en
pobreza extrema.

8. Reconocemos que el crecimiento económico es una condición básica e 
indispensable, pero no
 suficiente, para enfrentar las elevadas tasas de desocupación, la 
pobreza y el crecimiento de la 
economía informal. Reconocemos que sólo los países que han logrado 
crecimiento económico
 sostenido han tenido éxito en disminuir la pobreza. Sin embargo, en 
el pasado reciente, algunos 
países de nuestro Hemisferio han pasado por períodos de crecimiento 
económico que no se han
 traducido en tasas de empleo equivalentes, acentuando los problemas 
existentes de alta 
concentración de ingresos, pobreza e indigencia. El desafío consiste 
en sostener tasas mas 
altas de crecimiento con equidad e inclusión social, y generar 
mayores oportunidades, inversión
 social y desarrollo social.
Las políticas económicas apropiadas y un contexto económico y 
comercial internacional
favorable son factores que ayudaron a la región a alcanzar en el 2004 
un aumento de ingresos y la
tasa más alta de crecimiento en un cuarto de siglo, lo cual 
contribuyó a la generación de empleo.

9. Reconocemos que algunas economías de la región han confrontado 
perturbaciones
externas negativas con consecuentes ajustes internos que afectan su 
capacidad de generar empleo
adecuado. Instamos a los países a que continúen a implementar 
políticas sólidas para abordar
esos factores. También hacemos un llamado a una mayor cooperación a 
nivel bilateral, regional y
multilateral para enfrentar estos problemas.

10. Reconociendo la existencia de factores externos que obstaculizan 
el crecimiento
económico, reafirmamos la importancia de la cooperación internacional 
a los países de renta
media-baja, a fin de complementar los esfuerzos nacionales para que 
cumplan con sus programas
de desarrollo y los compromisos de los objetivos del milenio, 
cooperación que coadyuvará a la
generación de empleo y a la gobernabilidad democrática.

11. Manifestamos nuestra preocupación por el incremento de la 
intensidad de los
desastres naturales o causados por el hombre y su impacto devastador 
en las vidas humanas, la
infraestructura y las economías en el Hemisferio. Hacemos un llamado 
a la acción a nivel
nacional, regional e internacional para fortalecer los programas de 
manejo de desastres,
incluyendo un incremento en la capacidad de preparación, desarrollo 
de sistemas de alerta
temprana, mitigación de riesgos y recuperación y reconstrucción 
después del desastre y asistencia
técnica y financiera, según corresponda, particularmente para países 
vulnerables a los mismos
para reducir su impacto. Apoyamos los esfuerzos en curso para 
explorar la participación de los
sectores público y privado en medidas comprensivas de seguro de 
riesgo contra catástrofes.

12. El crecimiento económico sostenido, con equidad e inclusión 
social, es una
condición indispensable para crear empleo, enfrentar la pobreza 
extrema y superar la desigualdad
en el Hemisferio. Para ello, es necesario mejorar la transparencia y 
el clima de inversión en
nuestros países, acrecentar el capital humano, estimular el aumento 
de los ingresos y mejorar su
distribución, promover la responsabilidad social de las empresas, y 
alentar tanto el espíritu de
empresa como una vigorosa actividad empresarial.

13. Reconociendo que la reducción de la desigualdad y eliminación de 
la pobreza no
pueden alcanzarse sólo a través de políticas sociales de carácter 
asistencial, nos comprometemos
a implementar políticas integrales que institucionalicen la lucha 
contra la pobreza. Nos
comprometemos a consolidar sociedades más democráticas con 
oportunidades para todos y a
fomentar un mayor acceso para nuestros pueblos a la educación, a la 
salud y a los mercados
laborales y de crédito.

14. Considerando los esfuerzos realizados en el Hemisferio en la 
lucha contra el
narcotráfico, reiteramos nuestro respaldo para asegurar que los 
proyectos de desarrollo
alternativo contribuyan al crecimiento económico, fomenten la 
creación de trabajo decente y
apoyen la viabilidad económica sostenible de las comunidades y 
familias en los países afectados
por la presencia de cultivos ilícitos.

15. Uno de los principales desafios a la estabilidad democrática es 
generar empleos
productivos y de calidad con el interés de asegurar que nuestros 
pueblos se beneficien de la
prosperidad económica. Respaldamos el derecho legítimo de un país a 
procurar y alcanzar su
desarrollo dentro del marco de sus realidades políticas, económicas, 
sociales y culturales.
Reiteramos nuestro compromiso de lograr una mayor integración 
económica y adoptaremos
políticas económicas que promuevan el crecimiento económico, generen 
empleo y reduzcan la
pobreza. Para ello, abordaremos los problemas que plantean las 
barreras al comercio y la deuda
insostenible, y continuaremos reformando la arquitectura financiera 
internacional.

16. Esta reforma tiene, entre otros, los siguientes objetivos: 
contribuir a la prevención y
resolución rápida de las crisis financieras, que perjudican 
particularmente a los países en
desarrollo de la región; aumentar la financiación para el desarrollo; 
combatir la pobreza; y
fortalecer la gobernabilidad democrática. Subrayamos la necesidad de 
que las instituciones
financieras multilaterales, al proporcionar asesoramiento sobre 
políticas y apoyo financiero, se
basen en sólidas opciones nacionales de reforma con las cuales se 
identifiquen los respectivos
países, que tengan en cuenta las necesidades de los pobres y las 
medidas para reducir la pobreza.
Para lograr nuestros objetivos de desarrollo sostenible, necesitamos 
instituciones internacionales
y multilaterales más eficaces, democráticas y dispuestas a rendir 
cuentas. Instamos a las
instituciones financieras internacionales y regionales a que 
fortalezcan la coordinación de sus
actividades para poder responder más eficazmente a las necesidades de 
desarrollo a largo plazo
de los países de la región y alcanzar resultados medibles en sus 
esfuerzos para erradicar la
pobreza, mediante un uso más eficaz de todos los recursos financieros 
disponibles para el
desarrollo. Para los países más pobres y con menor capacidad 
crediticia, apoyamos un aumento
del financiamiento de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), 
con carácter no
reembolsable, sobre la base de resultados.

17. Haremos esfuerzos con el fin de incrementar la inversión en 
infraestructura para
generar las condiciones favorables para crear trabajo y aumentar la 
productividad. Asimismo,
instrumentaremos políticas que impulsen el desarrollo de nuestros 
mercados locales y/o
regionales.

18. Expresamos nuestro compromiso con el avance de las negociaciones 
sobre la
Agenda de Doha para el Desarrollo. Realizaremos los mayores esfuerzos 
para lograr un resultado
ambicioso y equilibrado de la Sexta Conferencia Ministerial de la 
Organización Mundial del
Comercio (OMC), que permita una exitosa conclusión de la Ronda de 
Doha en el 2006, sobre la
base, entre otros, del principio de trato especial y diferenciado 
para los países en desarrollo.
Seguimos comprometidos con el progreso sustancial en todos los 
elementos de las
negociaciones de Doha, a fin de lograr, en particular, mayor acceso a 
los mercados para nuestras
exportaciones, la eliminación de todas las formas de subsidios a la 
exportación de productos
agrícolas y una reducción sustancial de las medidas de apoyo interno 
que distorsionan el
comercio. Seguimos comprometidos en lograr un resultado ambicioso en 
las negociaciones, y en la
implementación plena y efectiva del programa de trabajo referente a 
las pequeñas economías.
Nuestro objetivo es el de expandir nuestro comercio, como medio para 
ampliar el crecimiento y la
capacidad de generar más y mejores empleos con mejores 
remuneraciones.

19. Reconociendo la contribución que la integración económica puede 
efectuar al logro
de los objetivos de la Cumbre de crear trabajo para enfrentar la 
pobreza y fortalecer la
gobernabilidad democrática:
Algunos miembros sostienen que tenemos en cuenta las dificultades que 
ha tenido el
proceso de negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas 
(ALCA), y reconocemos la
contribución significativa que los procesos de integración económica 
y la liberalización del
comercio en las Américas pueden y deben aportar al logro de los 
objetivos de la Cumbre de crear
trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad 
democrática. Por ello,
mantenemos nuestro compromiso con el logro de un Acuerdo ALCA 
equilibrado y comprensivo,
dirigido a la expansión de los flujos comerciales y, en el nivel 
global, un comercio libre de
subsidios y de prácticas que lo distorsionen, con beneficios 
concretos y sustantivos para todos,
teniendo en cuenta las diferencias en los niveles de desarrollo y 
tamaño de las economías 
participantes y el tratamiento especial y diferenciado de las 
economías mas pequeñas y
vulnerables. Participaremos activamente para asegurar un resultado 
significativo de la Ronda de
Doha que contemple asimismo las medidas y propósitos del párrafo 
anterior. Continuaremos
promoviendo las prácticas y actividades establecidas en el proceso 
del ALCA, que garanticen la
transparencia y promuevan la participación de la sociedad civil.
Instruimos a nuestros responsables de las negociaciones comerciales a 
reanudar sus
reuniones en el primer semestre de 2006, para examinar las 
dificultades del proceso ALCA, a fin
de superarlas y avanzar en las negociaciones, de acuerdo con el marco 
adoptado en Miami, en
noviembre de 2003. Asimismo, instruimos a nuestros representantes en 
las instituciones del Comité
Tripartito a que continúen asignando los recursos necesarios para 
apoyar la operación de la
Secretaría Administrativa del ALCA.
Otros miembros sostienen que todavía no estan dadas las condiciones 
necesarias para
lograr un acuerdo de libre comercio equilibrado y equitativo, con 
acceso efectivo de los mercados
libre de subsidios y practicas de comercio distorsivas y que tome en 
cuenta las necesidades y
sensibilidades de todos los socios, así como las diferencias en los 
niveles de desarrollo y tamaño de
las economías.
En función de lo expuesto hemos coincidido en explorar ambas 
posiciones a la luz de los
resultados de la próxima reunión ministerial de la Organización 
Mundial de Comercio (OMC). A
tal efecto el gobierno de Colombia realizara consultas con miras a 
una reunión de responsables de
negociaciones comerciales.

Trabajo para Enfrentar la Pobreza

20. Considerando la demanda generalizada en el Hemisferio de contar 
con trabajo
digno, decente y productivo, la gran tarea de nuestras sociedades y 
gobiernos para combatir la
pobreza y la exclusión social es la adopción de políticas en torno a 
la generación de más y mejores
empleos tanto en el área rural como en la urbana, con el objeto de 
contribuir eficazmente a la
cohesión e inclusión social, la prosperidad y la gobernabilidad 
democrática.

21. Nos comprometemos a implementar políticas activas que generen 
trabajo decente,
dirigidas a crear las condiciones de empleo de calidad, que doten a 
las políticas económicas y a la
globalización de un fuerte contenido ético y humano poniendo a la 
persona en el centro del
trabajo, la empresa y la economía. Promoveremos el trabajo decente, 
es decir: los derechos
fundamentales en el trabajo; el empleo; la protección social y el 
diálogo social.

22. Reafirmamos el respeto de los derechos enunciados en la 
Declaración de los
Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de la OIT (1998) y 
nos comprometemos a
promover estos derechos fundamentales. Desarrollaremos e 
implementaremos políticas y
programas que ayuden a que los mercados laborales funcionen de forma 
eficiente y transparente, y
que preparen a los trabajadores para responder a las oportunidades 
creadas por el crecimiento
económico y las nuevas tecnologías.

23. Combatiremos la discriminación de género en el trabajo 
promoviendo la igualdad
de oportunidades con el fin de eliminar las disparidades existentes 
entre hombres y mujeres en el
mundo del trabajo, a través de un enfoque integrado que incorpore la 
perspectiva de género en las
políticas de empleo, incluyendo la promoción de más oportunidades 
para que las mujeres sean
dueñas de su propia empresa.

24. Reafirmamos nuestro firme compromiso para enfrentar el flagelo 
del racismo, la
discriminación y la intolerancia en nuestras sociedades. Estos 
problemas deben ser combatidos en
todos los niveles de gobierno y la sociedad en general. El Sistema 
Interamericano también tiene un
papel vital en este proceso mediante, entre otras actividades, el 
análisis de los obstáculos sociales,
económicos y políticos que enfrentan los grupos marginados y la 
identificación de pasos prácticos
incluyendo las mejores prácticas sobre cómo combatir el racismo y la 
discriminación. Con este fin,
apoyamos la implementación de la resolución, AG/RES. 2126 del 
Trigésimo Quinto Periodo
Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA (XXXV- O/05), 
que resultó en el
establecimiento del Grupo de Trabajo a cargo de, entre otros, la 
preparación del Proyecto de
Convención Interamericana de Prevención del Racismo y de todas las 
Formas de Discriminación
e Intolerancia, y alentamos la labor de este Grupo de Trabajo para 
combatir el racismo, la
discriminación e intolerancia a través de los medios disponibles como 
un asunto de la más alta
prioridad. También reiteramos nuestro compromiso de cumplir 
plenamente las obligaciones
asumidas mediante la Convención de Naciones Unidas sobre la 
Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación Racial.

25. Nos comprometemos a proteger a los niños y las niñas de la 
explotación económica
y de la realización de tareas que puedan interferir con su educación 
y desarrollo integral,
conforme al principio de abolición efectiva del trabajo infantil, 
recogido en la Declaración de
Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de la OIT (1998). 
Asimismo aplicaremos
medidas prioritarias y efectivas para prevenir y erradicar las peores 
formas del trabajo infantil de
acuerdo al Convenio 182 de la OIT (1999). Nos esforzaremos en mejorar 
el acceso y calidad de la
educación básica de todos los niños y las niñas, reconociendo que la 
provisión de oportunidades
educativas es una inversión a futuro para nuestras sociedades.

26. Reafirmamos que debe dársele a todo migrante, sin importar su 
condición
migratoria, la protección plena de sus derechos humanos y la 
observancia plena de las leyes
laborales que les aplican, incluyendo los principios y derechos 
laborales contenidos en la
Declaración de la OIT sobre los Principios y Derechos Fundamentales 
en el Trabajo.

27. Promoveremos el trabajo decente para los trabajadores migrantes 
en el marco de la
Declaración de Nuevo León y fomentaremos el apoyo el Programa 
Interamericano adoptado en la
Resolución AG/RES 2141 (XXXV-O/05 del Trigésimo Quinto Periodo 
Ordinario de Sesiones de la
Asamblea General de la OEA (XXXV- O/05). Asimismo, los Estados partes 
de la Convención
Internacional sobre la Protección de los Derechos Humanos de todos 
los Trabajadores Migrantes
y de sus Familias, reiteran la importancia de su plena implementación 
por las partes.

28. Instamos a incrementar la cooperación y el diálogo interamericano 
con el fin de
reducir y desalentar la migración indocumentada, así como promover 
procesos migratorios de
acuerdo con el orden jurídico interno de cada Estado y el derecho 
internacional de los derechos
humanos aplicable. Nos comprometemos a dialogar con el fin de reducir 
el costo y facilitar las
transferencias de remesas, e incrementar los esfuerzos para combatir 
el tráfico ilícito de migrantes
y la trata de personas, de acuerdo con los instrumentos 
internacionales de derechos humanos, y
facilitar el retorno digno, ordenado y seguro de los migrantes; e 
invitamos a los Estados a
intercambiar las mejores prácticas sobre el establecimiento de 
programas bilaterales para
trabajadores migrantes.

29. No escatimaremos esfuerzos para lograr la abolición inmediata y 
completa del
trabajo forzoso u obligatorio en las Américas. Estamos convencidos de 
que ello será una
contribución fundamental para la consecución de los objetivos de 
desarrollo sostenible con
equidad social en nuestros países y para la construcción de un futuro 
mejor para todos los
americanos.

30. Nos comprometemos a procurar la igualdad de oportunidades de 
empleo para todos
así como a trabajar para erradicar la discriminación en el trabajo, 
en el acceso a la educación, en
la capacitación y en la remuneración. En este contexto, prestaremos 
atención especial a las
diferentes necesidades basadas en género y a las necesidades de los 
pueblos indígenas, los 
afrodescendientes y otros grupos en situación de vulnerabilidad.

31. Reafirmamos nuestro compromiso de respetar los derechos de los 
pueblos indígenas
y nos comprometemos a concluir exitosamente las negociaciones de la 
Declaración Americana
sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El ejercicio pleno de 
estos derechos es
indispensable para la existencia, el bienestar y el desarrollo 
integral de los pueblos indígenas y
para su plena participación en las realidades nacionales, por lo que 
debemos crear las
condiciones necesarias para facilitar su acceso al trabajo decente y 
a condiciones de vida que
permitan superar la pobreza, la exclusión y la desigualdad social.

32. Afirmamos nuestro compromiso de respetar los derechos de los afro-
descendientes y
asegurar su pleno acceso a las oportunidades de educación en todos 
los niveles y al trabajo
decente que les ayudará a superar la pobreza y la exclusión social, y 
contribuirá a que se
incremente su participación en todos los sectores de nuestras 
sociedades.

33. Promoveremos marcos integrados de políticas públicas ambientales, 
de empleo, de
salud y de seguridad social para proteger la salud y seguridad de 
todos los trabajadores y
trabajadoras, e impulsaremos una cultura de prevención y control de 
riesgos ocupacionales en el
Hemisferio.

34. Fortaleceremos la cooperación y los intercambios de información 
en la lucha contra
enfermedades crónicas así como enfermedades emergentes y reemergentes 
tales como el
VIH/SIDA, SARS, malaria, tuberculosis, gripe aviar y otros riesgos de 
salud. Nos comprometemos
a combatir la estigmatización, la desinformación y la discriminación 
en el trabajo contra las
personas afectadas por el VIH/SIDA y a favorecer su pleno acceso al 
empleo con dignidad. Nos
proponemos desarrollar estrategias y mecanismos de cooperación 
transversales, principalmente
dentro del marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la 
Organización Panamericana
de la Salud (OPS) para combatir estas enfermedades, incluyendo el 
fortalecimiento y la
financiación adecuada del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la 
Tuberculosis y la Malaria,
así como también el desarrollo de planes nacionales de prevención 
para combatir posibles
pandemias tales como la gripe aviar. Instamos a todos los países a 
acelerar el proceso de
ratificación de nuevas reglamentaciones sanitarias internacionales y 
a procurar ampliar los
mecanismos de cooperación que faciliten el acceso a las medidas 
pertinentes de prevención,
diagnóstico y tratamiento de la población en riesgo.

35. Reconociendo la necesidad de sistemas de protección social de 
amplia cobertura,
examinaremos los dispositivos de seguridad social, para la protección 
de los desempleados, más
apropiados y posibles para nuestros respectivos países. Como parte de 
un paquete de redes de
seguridad social para los desempleados, reconocemos, asimismo, la 
contribución positiva de los
sistemas de seguro por desempleo para aliviar temporalmente el 
padecimiento socio-económico de
los individuos, reduciendo la necesidad de los trabajadores de 
recurrir a actividades de
subsistencia a través de trabajos precarios y facilitando su 
reinserción en el mercado laboral.

36. Consideramos fundamental fortalecer el diálogo social inclusivo, 
transparente y
amplio, con todos los sectores interesados de la sociedad, a nivel 
local, nacional, regional y
hemisférico. El diálogo social es un instrumento importante y básico 
para promover y consolidar
la democracia y para construir sociedades con inclusión y justicia 
social.

37. Reconocemos el papel consultivo fundamental y único que ejercen 
las
organizaciones de empleadores y trabajadores en la definición de 
políticas de empleo y políticas
laborales. Nos comprometemos a promover y facilitar el diálogo 
tripartito en los ámbitos
nacional, subregional y hemisférico.

38. Reconocemos el vínculo importante entre el desarrollo y la 
cultura y estamos de
acuerdo en que el apoyo a la cultura en sus dimensiones múltiples 
contribuye, entre otras cosas, a
la preservación y protección del patrimonio histórico, al realce de 
la dignidad e identidad de
nuestros pueblos, a la creación de trabajo decente y la superación de 
la pobreza.

39. Destacamos la importancia de la realización, en el marco de la 
OEA, de la
Reunión de Ministros y Altas Autoridades sobre Desarrollo Sostenible 
a llevarse a cabo en
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en agosto de 2006. Alentamos la 
participación de los
Estados miembros y encomendamos a la OEA que continúe prestando apoyo 
a los trabajos
preparatorios necesarios para el éxito de esta reunión.

Formación de la fuerza laboral

40. Reconocemos el papel esencial del acceso a la educación continua, 
en especial de la
formación profesional y técnica de la población. La inversión para 
aumentar los conocimientos,
aptitudes, competencias y habilidades, facilita el acceso y la 
reinserción al empleo, apoya el
desarrollo personal y profesional, y maximiza la productividad de la 
economía y el fortalecimiento
institucional.

41. Reconocemos la importancia de facilitar la incorporación al 
mercado laboral de los
jóvenes, ampliando la cobertura y mejorando la calidad de los 
servicios de información y
orientación laboral.

42. Convenimos, que para mejorar las oportunidades laborales debemos 
asegurar una
educación de calidad para todos los ciudadanos, lo cual requiere la 
evaluación de nuestros
esfuerzos en base a normas claramente definidas y la 
responsabilización por los resultados.
43. Apoyamos las recomendaciones contenidas en la Declaración y el 
Plan de Acción de
la IV Reunión de Ministros de Educación que tuvo lugar en 
Scarborough, Trinidad y Tobago, del
10 al 12 de agosto de 2005. Nos esforzaremos para que la educación 
pública sea de calidad en
todos los niveles, así como promoveremos la alfabetización para 
asegurar una ciudadanía
democrática, fomentar el trabajo decente, luchar contra la pobreza y 
lograr una mayor inclusión
social. Para alcanzar estos objetivos se requiere una inversión 
financiera sustancial por parte de
los gobiernos y de las instituciones financieras internacionales. 
Tomamos nota con satisfacción de
la sugerencia de los Ministros de Educación para que nuestros 
gobiernos exploren, con las
instituciones financieras internacionales, otras formas innovadoras 
de incrementar el
financiamiento para la educación, tales como el canje de deuda por 
inversión en educación.

44. Entendemos que el potencial para desarrollar la capacidad de 
nuestra ciudadanía y
alcanzar una mayor productividad depende de una fuerza de trabajo 
debidamente educada y
preparada. En este sentido, reconocemos los avances logrados en el 
incremento del acceso a la
educación y reiteramos la necesidad de ampliar la cobertura, fomentar 
la calidad, fortalecer la
profesión docente y mejorar la eficiencia de nuestros sistemas 
educativos. Reiteramos la
importancia de incorporar las nuevas tecnologías de la información y 
la comunicación en la
capacitación de nuestra ciudadanía para aumentar su productividad.

45. Nos comprometemos a apoyar la mejora en la calidad de la 
enseñanza de las
ciencias y nos esforzaremos en incorporar ciencia, tecnología, 
ingeniería, e innovación como
factores principales para los planes y estrategias nacionales de 
desarrollo económico y social, con
el propósito fundamental de contribuir a la reducción de la pobreza y 
a la generación de trabajo
decente. En este sentido, apoyamos la Declaración y el Plan de Acción 
adoptados en la Reunión de
Ministros de Ciencia y Tecnología de Lima.

46. Reconocemos que la investigación científica y tecnológica y el 
desarrollo y el
progreso científicos juegan un papel fundamental en el desarrollo 
integral de nuestras sociedades
creando economías basadas en el conocimiento, que contribuyan al 
crecimiento económico y a
elevar la productividad. En este sentido, reiteramos nuestro apoyo a 
las instituciones establecidas
anteriormente por el Proceso de Cumbres, como la Comisión 
Interamericana de Ciencia y
Tecnología para crear una cultura científica en el Hemisferio. 
Seguiremos apoyando las
asociaciones de investigación, públicas y privadas, y promoviendo su 
interacción.

47. Continuaremos incrementando las inversiones en el área de ciencia 
y tecnología,
con la participación del sector privado y el apoyo de los organismos 
multilaterales. Asimismo,
intensificaremos nuestros esfuerzos para incentivar a nuestras 
universidades e instituciones
superiores de ciencia y tecnología a multiplicar sus vínculos, y a 
profundizar la investigación
básica y aplicada y a promover una mayor incorporación de los 
trabajadores en la agenda de la
innovación. Facilitaremos la mayor interacción posible entre las 
comunidades de investigación
tecnológica y científica promoviendo el establecimiento y 
consolidación de redes de investigación
y sinergia entre instituciones educativas, centros de investigación, 
el sector público y privado y la
sociedad civil.

48. Reconocemos que la protección y la observancia de los derechos de 
propiedad
intelectual deberán contribuir a la promoción de la innovación 
tecnológica y a la transferencia y
difusión de la tecnología, en beneficio recíproco de los productores 
y de los usuarios de
conocimientos tecnológicos y de modo que favorezcan el bienestar 
social y económico y el
equilibrio de derechos y obligaciones. Por consiguiente, reiteramos 
nuestro compromiso con su
protección, de conformidad con el Acuerdo sobre los Aspectos de los 
Derechos de Propiedad
Intelectual relacionados con el Comercio de la OMC.

49. Realizaremos el máximo esfuerzo para aprovechar las posibilidades 
que ofrecen las
tecnologías de la información y la comunicación, con el fin de 
incrementar la eficiencia y la
transparencia del sector público y facilitar la participación de la 
ciudadanía en la vida pública,
contribuyendo así a consolidar la gobernabilidad democrática en la 
región. En ese sentido,
continuaremos promoviendo la adopción regional de programas de 
capacitación en materia de
gobierno electrónico, compartiendo la experiencia de los países que 
hayan avanzado en este
ámbito. Ello permitirá reforzar las capacidades de los empleados del 
sector público mediante el
uso de herramientas innovadoras como los portales de capacitación en 
línea para funcionarios
públicos actualmente implementados en varios países. Estas acciones 
permitirán proveer
preparación en múltiples niveles, contribuyendo de esta manera a 
mejorar las habilidades de los
servidores públicos y a reforzar la educación en valores y a mejores 
prácticas democráticas en la
región.

Micro, pequeñas y medianas empresas como motor de crecimiento del 
empleo

50. Las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen una fuerza 
estratégica en la
generación de nuevos empleos y la mejora en la calidad de vida y 
tienen un impacto positivo en el
desarrollo y en el crecimiento económico, fomentando al mismo tiempo 
la equidad y la inclusión
social.

51. Impulsaremos y respaldaremos acciones para facilitar la 
participación de las
pequeñas y medianas empresas en el mercado interno y el comercio 
internacional. En este sentido,
apoyamos el Congreso PYME de las Américas y alentamos la más amplia 
participación en esta
iniciativa. Destacamos la importancia de la apertura de nuevos 
mercados para los bienes y
servicios de las PyMEs.

52. Comprometidos con la lucha contra la pobreza y la desigualdad, 
reconocemos la
contribución a la economía y a la creación de trabajo decente de las 
organizaciones productivas,
de acuerdo con las características de cada país tales como 
cooperativas y otras unidades de
producción.

53. Fomentaremos el desarrollo de capacidades empresariales y 
competencias técnicas
de las PyMES, con el objetivo de facilitar su inserción en nuevos 
mercados con el fin de fortalecer
y aumentar el empleo en las PyMES.

54. Respaldaremos los esfuerzos que los bancos multilaterales de 
desarrollo lleven a
cabo con las micro, pequeñas y medianas empresas como factores 
fundamentales del crecimiento
económico y recibiremos con beneplácito el incremento de los 
esfuerzos del Banco Mundial, del
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de otros bancos regionales 
de desarrollo para crear
condiciones favorables para el fortalecimiento de dichas empresas.

Marco para la creación de trabajo decente

55. Nos comprometemos a construir un marco institucional más sólido e 
inclusivo,
basado en la coordinación de políticas públicas en el ámbito 
económico, laboral y social para
contribuir a la generación de empleo decente, el cual deberá 
comprender:

a) Un marco laboral que promueva el trabajo decente y reafirme el 
respeto a la
Declaración de la OIT Relativa a los Principios y Derechos 
Fundamentales en el
Trabajo y su seguimiento. Continuaremos reforzando la aplicación de 
nuestras
leyes nacionales laborales y a promover su efectiva aplicación;

b) Un marco económico caracterizado por políticas fiscales 
responsables que
fomenten un crecimiento equitativo que genere empleo;
c) Un clima comercial que atraiga la inversión, promueva la creación 
de nuevas
empresas y fomente la competencia;

d) Un marco jurídico que sustente el estado de derecho, la 
transparencia, y el acceso
a la justicia; que refuerce la imparcialidad y la independencia de 
las instituciones
judiciales; que impida y combata la impunidad y la corrupción tanto 
en la esfera
pública como en la privada y que combata los delitos internacionales;

e) Un marco de políticas públicas para el desarrollo integral y 
sostenible que pueda
reducir la pobreza y la desigualdad, fomentar la salud humana y 
proteger el
medio ambiente, de conformidad con los acuerdos ambientales 
internacionales de
los que todos somos parte, incluidos aquellos que se refieren a la 
fauna y las
especies migratorias en peligro de extinción, los humedales, la 
desertificación, las
sustancias químicas que agotan la capa de ozono y los cambios 
climáticos.
Tomamos nota con satisfacción de la próxima Conferencia de Naciones 
Unidas
sobre Cambio Climático en Montreal;

f) Un marco regulatorio que busque incorporar al sector formal el 
sector informal y
el trabajo no registrado, reconociendo el carácter heterogéneo del 
sector
informal, en aras de expandir la protección social y mejorar la 
calidad y la
productividad del trabajo;

g) Un marco global para el desarrollo del sector rural y agropecuario 
que promueva
la inversión, la generación de empleos y la prosperidad rural, y

h) Para lograr los objetivos precedentes habremos de promover una 
mayor cooperación y
coordinación entre los gobiernos locales, nacionales y regionales.

56. Reconocemos las contribuciones importantes de los Ministerios de 
Trabajo para el
logro de los objetivos de la IV Cumbre de las Américas de "Crear 
Trabajo para Enfrentar la
Pobreza y Fortalecer la Gobernabilidad Democrática" y la promoción de 
trabajo decente y
políticas que estimulen la inversión y el crecimiento económico con 
equidad. Estamos
comprometidos a fortalecerlos con el objetivo de asegurarles 
suficientes recursos nacionales
presupuestarios y técnicos para permitirles llevar a cabo sus deberes 
de forma eficiente y eficaz.
Hacemos un llamado a nuestros respectivos Ministros de Trabajo, en 
una labor conjunta con
empleadores y trabajadores para promover la capacitación profesional 
y el aprendizaje a lo largo
de toda la vida de los trabajadores para que puedan insertarse 
adecuadamente en los mercados
laborales; para facilitar el desarrollo de habilidades y conocimiento 
de los trabajadores y de las
personas que buscan empleo; para implementar políticas y programas 
como la mejora de los
servicios de empleo y el acceso a la información laboral de calidad; 
para el funcionamiento
efectivo del mercado laboral y para impulsar eficazmente el 
cumplimiento de nuestras leyes y
regulaciones laborales.
Instamos a los ministros a continuar la cooperación bilateral y 
multilateral dirigida al
desarrollo de capacidades. Tomamos nota también de la Declaración y 
Plan de Acción de México
y su contribución para avanzar hacia los objetivos de la Cumbre.

Fortalecimiento de la Gobernabilidad Democrática

57. Reiteramos nuestro compromiso con la Carta de la OEA y la Carta 
Democrática
Interamericana y reafirmamos nuestra resolución de fortalecer su 
plena y efectiva implementación.
58. Estamos convencidos de que la democracia representativa es una 
condición
indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la 
región*. Reconocemos que para que
la democracia prospere, los gobiernos deben responder a las 
aspiraciones legítimas de sus
pueblos y trabajar para proveerles las herramientas y oportunidades 
para mejorar sus vidas.

59. En ese sentido, respaldamos los compromisos asumidos en la 
Declaración de
Florida adoptada en el trigésimo quinto período ordinario de sesiones 
de la Asamblea General de
la OEA, celebrada en Junio de 2005. Asimismo, tomamos nota de la 
importancia de lo acordado
por los Estados participantes de la Comunidad de las Democracias en 
su Tercera Reunión
Ministerial realizada en Santiago en abril de 2005.

60. Reafirmamos que el carácter participativo de la democracia en 
nuestros países, en
los diferentes ámbitos de la actividad pública, contribuye a la 
consolidación de los valores
democráticos y a la libertad y la solidaridad en el Hemisferio.

61. Nuestros esfuerzos para la creación de trabajo decente 
contribuirán a promover la
equidad, la movilidad social, una mejor calidad de vida y la 
inclusión social de nuestros
ciudadanos así como al logro de la justicia social.

62. Una mayor participación ciudadana, comunitaria y de la sociedad 
civil contribuirá
a asegurar que los beneficios de la democracia sean compartidos por 
la sociedad en su conjunto.

63. Reconocemos que la promoción y protección universal de los 
derechos humanos -
incluidos los civiles, políticos, económicos, sociales y culturales- 
con base en los principios de
universalidad, indivisibilidad e interdependencia, así como el 
respeto al derecho internacional,
incluidos el derecho internacional humanitario, el derecho 
internacional de los derechos humanos
y el derecho internacional de los refugiados, son fundamentales para 
el funcionamiento de las
sociedades democráticas. En tal sentido, reafirmamos la necesidad de 
continuar con el proceso de
fortalecimiento y perfeccionamiento de la eficacia del Sistema 
Interamericano de Derechos
Humanos en particular el funcionamiento y el acceso a la Corte 
Interamericana de Derechos
Humanos y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

64. Reafirmamos que una gobernabilidad democrática basada en el 
respeto al estado de
derecho y que sea estable, transparente, efectiva, incluyente y 
responsable contribuye a crear un
entorno facilitador para atraer la inversión, construir prosperidad 
económica, fomentar la
creación de trabajo decente y alcanzar justicia social.

65. En ese sentido, reconocemos la labor de las Reuniones de 
Ministros y Autoridades
de Alto Nivel Responsables de las Políticas de Descentralización, 
Gobierno Local y Participación
Ciudadana y de la Red Interamericana de Alto Nivel sobre 
Descentralización, Gobierno Local y
Participación Ciudadana (RIAD), en particular la III RIAD, cuyo tema 
central fue el papel de los
gobiernos locales y regionales, la participación ciudadana y el 
desarrollo regional en el combate
a la pobreza, la generación de trabajo e ingreso y el fortalecimiento 
de la gobernabilidad
democrática.

66. La rendición de cuentas es un instrumento fundamental para el 
logro de la
transparencia y la eficiencia en el uso de los recursos administrados 
por nuestros gobiernos. La
lucha contra la corrupción es uno de los pilares fundamentales para 
el fortalecimiento de la
democracia y el crecimiento económico. Por este motivo, hacemos un 
llamado a implementar la
Convención Interamericana contra la Corrupción y participar 
plenamente en el Mecanismo de
Seguimiento de la Implementación de la Convención Interamericana 
contra la Corrupción.
Destacamos la importancia del papel de supervisión de los 
legisladores, cuando resulte apropiado,
en la lucha contra la corrupción y la importancia de promover los 
intercambios
interparlamentarios para colaborar en el desarrollo de estrategias 
nacionales e internacionales
para combatir la corrupción.*

67. Promoveremos la prosperidad económica asegurando que la comunidad
democrática de Estados continúe comprometida con la paz y con el 
tratamiento de las amenazas,
preocupaciones y otros desafíos a la seguridad. Reiteramos nuestro 
compromiso con los objetivos
y propósitos contenidos en la Declaración sobre Seguridad en las 
Américas, fundamentada en el
concepto multidimensional de la seguridad, y continuaremos 
fortaleciendo la cooperación entre
nuestros Estados.
68. Manifestamos que el terrorismo afecta el normal funcionamiento de 
nuestras
sociedades e incide negativamente en nuestras economías, en los 
mercados de trabajo y
especialmente en la generación de empleo. Para mantener un ambiente 
que fomente la
prosperidad económica y el bienestar de nuestros pueblos, tomaremos 
todas las medidas
necesarias para prevenir y combatir el terrorismo y su financiación 
en cumplimiento pleno de
nuestros compromisos en el marco del derecho internacional, incluidos 
el derecho internacional
humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos y el 
derecho internacional de los
refugiados.
69. Fortaleceremos el intercambio oportuno de información y la más 
amplia asistencia
jurídica mutua para prevenir, combatir y eliminar el terrorismo, 
impedir la circulación
internacional de terroristas y asegurar su enjuiciamiento y, en su 
caso, su extradición de acuerdo
con la legislación interna y los tratados y convenciones relevantes. 
Cooperaremos para evitar que
toda persona que participe en la financiación, planificación, 
preparación, y comisión de actos
terroristas encuentre refugio en nuestros países.
70. Enfatizamos nuestra preocupación por el problema de las pandillas 
delictivas y sus
aspectos conexos, así como sus efectos en el entorno económico y 
social que ponen en riesgo los
progresos alcanzados por nuestras sociedades en el proceso de 
estabilidad, democratización y
desarrollo sostenible; situación que requiere una acción 
complementaria y urgente para promover
la prevención de hechos delictivos, enjuiciar a aquellos que los 
cometan, rehabilitarlos,
reinsertarlos, así como crear oportunidades para facilitar el acceso 
de los jóvenes al trabajo
decente.

71. Alentamos los trabajos de la OEA en la elaboración de la Carta 
Social de las
Américas y su Plan de Acción, cuyos principios y objetivos estarán 
dirigidos al logro, por parte de
los Estados miembros, de sociedades que ofrezcan a todos nuestros 
ciudadanos más oportunidades
para beneficiarse del desarrollo sostenible con equidad e inclusión 
social.

72. Los esfuerzos nacionales para generar trabajo decente y empleos 
de calidad deben
ser apoyados por la cooperación y la solidaridad internacional. En 
este contexto reforzaremos los
mecanismos de cooperación entre nuestros países en el marco de la OEA 
y con otras
organizaciones multilaterales e instituciones financieras, de modo de 
lograr un completo y efectivo
uso de los instrumentos y recursos necesarios para fomentar un 
crecimiento y desarrollo
sostenible. En este sentido, tomamos nota con interés de las 
iniciativas, contribuciones y debates
internacionales, como la Declaración sobre la Acción contra el Hambre 
y la Pobreza,
encaminados a encontrar fuentes innovadoras y adicionales de 
financiación para el desarrollo de
carácter público, privado, interno o externo de acuerdo con las 
estrategias de desarrollo
nacionales de cada país que aumenten y complementen las fuentes 
tradicionales de financiación
para lograr los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente, 
incluyendo los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM) y que refleje la asociación mundial 
del Consenso de Monterrey.

73. Tomando en cuenta los resultados de esta Cumbre y de la XIV 
Conferencia
Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT) solicitamos que la OIT 
trate, en su XVI Reunión
Regional del 2006 el que fue el tema central de la XIV CIMT: "Las 
personas y su trabajo en el
centro de la globalización" con énfasis particular en el trabajo 
decente y considere acciones
gubernamentales y tripartitas para dar cumplimiento a la Declaración 
y el Plan de Acción de Mar
del Plata.

74. Reconocemos el papel central de la OEA en la implementación y 
seguimiento de los
mandatos de las Cumbres de las Américas e instruimos a la Secretaría 
General a que continúe
ejerciendo las funciones de secretaría técnica, brinde apoyo a las 
reuniones del Grupo de Revisión
de la Implementacion de Cumbres (GRIC), y a las reuniones 
ministeriales y conferencias
especializadas, coordine la participación de la sociedad civil y 
asegure la divulgación de
información sobre el proceso de Cumbres y los compromisos asumidos 
por los países.

75. Encomendamos a las instituciones miembros del Grupo de Trabajo 
Conjunto de
Cumbres constituido por la Organización de los Estados Americanos, el 
Banco Interamericano de
Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la 
Organización
Panamericana de la Salud, el Instituto Interamericano de Cooperación 
para la Agricultura, el
Banco Centroamericano para la Integración Económica, el Banco 
Mundial, la Organización
Internacional del Trabajo, la Organización Internacional para las 
Migraciones, el Instituto para
la Conectividad en las Américas, el Banco de Desarrollo del Caribe, 
la Corporación Andina de
Fomento, que bajo la coordinación de la OEA, continúen apoyando a 
través de sus respectivas
actividades y programas, el seguimiento e implementación de las 
Declaraciones y los Planes de
Acción de las Cumbres de las Américas, así como de esta Declaración y 
el Plan de Acción de Mar
del Plata, y que presten su asistencia en los preparativos de futuras 
Cumbres.

76. Con esta Declaración y el Plan de Acción anexo, los Jefes de 
Estado y de Gobierno
del Hemisferio reafirmamos el papel fundamental que otorgamos a la 
creación de trabajo decente
para cumplir con nuestros compromisos de enfrentar la pobreza y 
fortalecer la gobernabilidad
democrática. Reconocemos una vez más el valor del trabajo como 
actividad que estructura y
dignifica la vida de nuestros pueblos, como un instrumento eficaz de 
interacción social y un medio
para la participación en las realizaciones de la sociedad, objetivo 
primordial de nuestra acción
gubernamental para las Américas.


Fuente: 
http://www.ivcumbreamericas.gov.ar/Documentos/8C7B06E223C0436.pdf

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