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¡Qué hambre, hombre!





¡Qué hambre, hombre!  
 
Roberto Quesada 
 
 
El hambre no tiene ley, sino hambre-José Adán Castelar. 
 
Esta vez lo de "hombre" no es genérico sino directamente dirigido al 
hombre pues es quien en mayor medida ha dirigido el destino del 
mundo, porque si bien es cierto que cada vez hay más mujeres en el 
escenario político mundial, también lo es que esto sucede desde hace 
muy poco y el desbalance sigue siendo muy marcado. Por tanto no queda 
sino darel grio de hambre al hombre para que gane una batalla 
verdadera como es la lucha por la alimentación de todos si no 
termináremos comiéndonos, literalmente, unos a otros.
 
En mi niñez vi una película que me impresionó y nunca pude olvidar, 
se trata de "Cuando el destino nos alcance" (Soylent green, su título 
original). Es Nueva York en el 2022, la ciudad se encuentra 
superpoblada y la gente está siendo alimentada principalmente por una 
materia llamada Soylent green.
 
La película, protagonizada por el recientemente fallecido Charlton 
Heston y que es un guión basado en la novela "Make Room!, Make 
Room!", de Harry Harrison, desarrolla una intriga policial 
significada por un escenario desastroso y descorazonador, propicia 
para el `mandrakeo´ del poder y lamentos por tiempos mejores en un 
sistema corrupto.
 
Existe la tirantez en la población hambrienta, nadie confía en nadie, 
y la atmósfera maliciosa invita a la trasgresión. En este ambiente 
malthusiano, se descubre con horror que el Soylent green, que se 
reparte a la población en forma de galletas no es sino carne humana 
que el gobierno recoge sin distinción en las constantes 
manifestaciones y los buldozer aplastan y cargan seres humanos vivos, 
heridos y muertos para llevarlos a la fábrica alimenticia.
 
Si se compara la situación actual con el alza del petróleo, los 
alimentos, la necesidad de crear nueva energía a través de la 
agricultura amenazando o disputándose el alimento entre humanos y 
máquinas, puede llegarse a pensar que la película "Cuando el destino 
nos alcance" no ha sido sino profética. Esperemos que no. 
Cuando un tema llega a las Naciones Unidas con tanta insistencia es 
porque ya es verdadero, o, lo que es peor, ya era verdadero pero 
hasta ahora lo asumen muy en serio los gobernantes del mundo, a 
veces, sin afán de alarmar, con un poco de retraso. Desde hace 
algunos años se está realizando cumbres contra el hambre que azota a 
muchos países pobres, pero quizá las naciones poderosas y las no tan, 
miraban tal situación como algo lejano y ajeno a ellos, ahora parece 
que la amenaza se ha globalizado y las alarmas están encendidas.
 
Una de estas cumbres fue duramente criticada hace años por el 
entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, a quien le pareció algo 
así como una meta a demasiado largo plazo la lucha contra el hambre, 
mientras en el trayecto de esa espera iban muriendo a falta de 
alimentos muchos seres humanos en el mundo. Sin duda, hoy quienes no 
lo hicieron entonces, quizá ahora reconozcan que Castro tenía razón, 
pues, tal parece, el destino va tomando ventaja y ya amenaza con 
alcanzarnos.
 
Quizá todavía no estemos tan próximos a la película, pero sí lo 
estaremos si no se aplican medidas inmediatas, una de ellas es el 
desperdicio de comida que existe en algunas partes del mundo.
 
Sólo en Brasil, cada año 26,3 millones de toneladas de alimentos 
utilizables terminan en el basurero, comida que alcanzaría para 
alimentar a casi 35 millones de personas, según datos de la 
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la 
Alimentación (FAO, emitidos en el 2006). La mayoría de estos 
alimentos se desaprovechan durante la preparación casera, y por eso, 
la FAO firmó una nueva alianza con el Servicio Social de la Industria 
de Brasil (SESI) para concienciar a varios países latinoamericanos 
sobre cómo pueden aprovechar mejor sus alimentos y conseguir una 
dieta más sana.
 
En los Estados Unidos se desperdician 19 mil toneladas de alimentos 
al año. Últimamente están apareciendo anuncios en los noticieros de 
cómo contribuir a detener tanto desperdicio. También organizaciones 
humanitarias están recogiendo las comidas sobrantes de los 
restaurantes para llevarlas a quienes las necesitan. 
 
Sin embargo, en otras partes del planeta, la gente muere de hambre. 
El precio de los cereales se elevaba por las nubes, los inventarios 
de arroz se desplomaban. En Etiopía y Camboya, la gente fue más allá 
del límite y los motines por la comida contribuyeron a la caída del 
emperador Haile Selassie de Etiopía y a la victoria del Khmer Rojo en 
Camboya.
 
Ahora está sucediendo de nuevo. Mientras los estadounidenses se 
quejan por el precio de la gasolina, los disturbios por los alimentos 
han abrasado a Bangladesh, así como a Egipto y otros países 
africanos. En Haití le costaron el puesto al primer ministro. Los 
países arroceros, como China, la India e Indonesia, han restringido 
las exportaciones y el arroz se embarca bajo vigilancia armada.
 
Ya en algunos lugares van tomándose medidas sobre esta situación, 
según una nota reciente de la agencia Efe, en China se ha comenzado a 
multar a quienes desperdicien los alimentos:
 
"En un intento por limitar el derroche de comida, los dueños de los 
restaurantes están introduciendo medidas económicas disuasorias para 
aquellos clientes que desaprovechen lo servido en sus platos, informa 
hoy el diario South China Morning Post.
 
Si bien la iniciativa, que eleva las multas hasta los 20 dólares de 
Hong Kong (2,6 dólares, 1,9 euros) intenta reducir las toneladas de 
restos que se generan todos los días en los comedores de la ciudad, 
pocos restaurantes se afanan en llevarla a cabo ante el temor de 
perder su clientela".
 
Dentro de todo este contexto Centroamérica no quiere quedarse atrás, 
y ya el Sistema de Integración Centroamericana (Sica) se ha reunido 
en varios escenarios, incluyendo las Naciones Unidas, para enfrentar 
una posible hambruna derivada del alza del crudo y de otros factores 
modernos.
 
Una de estas reuniones tuvo lugar el pasado viernes 18 de julio, en 
donde en sesión plenaria, presidida por el secretario general de las 
Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, el canciller de Honduras, Edmundo 
Orellana, habló en nombre del Sica, ya que Honduras ostenta la 
presidencia Pre Témpore de esta organización. Dijo el canciller: 
"Estamos siendo víctimas de las inequidades del mercado internacional 
y esta crisis global provoca que las poblaciones más vulnerables en 
nuestros países se vean obligadas simplemente a sobrevivir y a librar 
todos los días la batalla por encontrar alimento?.
 
Consulté al canciller, aprovechando su presencia en Nueva York, pues 
ya tiempos deseaba escribir sobre este tema, sobre lo que pensaba de 
que se realizaran ésta y otras reuniones venideras sobre el tema en 
las Naciones Unidas, si en verdad esta organización encontraría 
soluciones reales a esta amenaza latente que en algunos lugares ya es 
una realidad. El ministro Orellana Mercado me contestó: oeYa el hecho 
de que el tema de la crisis alimentaria se discuta abiertamente en 
las Naciones Unidas, es un avance, pues deja de ser un tema marginal 
y se convierte en lo que realmente es, un problema global, que 
necesita soluciones globales. Estamos obligados a estudiar y actuar 
en todas las posibilidades para ganarle tiempo y terreno a un posible 
caos alimenticio. Veo y he experimentado en las diferentes reuniones 
que he tenido estos días aquí, que existe una preocupación real y un 
deseo real por encontrarle una salida inmediata a lo que podría 
convertirse, de no ser así, en una tragedia humana?.
 
¡Qué Dios lo escuche y el destino no nos alcance!
 
Nueva York, NY 21 de julio 2008. 
robertoquesada@hotmail.com
 
 
 


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