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Yo me inicié con Blanca
Yo me inicié con Blanca
Roberto Quesada
El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro
en sí-- Adolfo Bioy Casares (1914-1999). Escritor argentino.
Es cierto, me hizo llorar, pero es normal cuando se está muy joven.
Pensándolo bien la risa y el llanto no tienen edad, ni sexo.
Lo que sí es cierto es que no nacemos aprendidos y fuera de las cosas
que aprendemos en casa, vendrán otras experiencias que nos irán
formando o deformando para llegar a ser lo que después seremos.
A muchos avergüenza no sólo confesar sino hasta pensar cómo y con
quién se iniciaron e incluso reniegan a sus comienzos e inventan
otras historias u olvidan la inicial y la reemplazan por otra que
consideran más exótica, de otro nivel, que les da a creer, sólo a sí
mismos, que nacieron ya sabiendo, eso más o menos, una especie de
sabelotodo.
No recuerdo cómo llegué hasta Blanca o cómo ella llegó a mí, en todo
caso, soy partidario de lo que dice el escritor argentino Julio
Cortázar: ?Yo no busco, a mí me encuentran?. Sería por eso que ella
llegó en silencio, casi clandestina. Pasé un buen tiempo con ella, y
me divertí mucho. También, como decía al principio, me hizo llorar. Y
no que yo sea masoquista pero no podía parar de llorar.
Afortunadamente sólo estábamos Blanca y yo, como amantes furtivos,
podía llorar sin testigos. Ese es el problema del llanto, los
testigos. Ahora que el tiempo ha pasado y recuerdo mis lágrimas por
ella, no me avergüenzo, solamente me sonrío, y me felicito porque
compruebo que mi sensibilidad, que no sensiblería, ha estado en mi
desde siempre.
Posteriormente escuché cosas en contra de ella, pero con el tiempo
uno aprende a digerir los decires de la gente, a entenderlos. Hay
quienes, por ejemplo, se reúnen a darse tremendo banquete con alguien
que está ausente. Cada quien da versión de hechos, a veces ficticios,
que devoran al ausente (por supuesto, estos parásitos jamás enfrentan
a la persona, por el contrario, si la ven se desviven en abrazos,
elogios, son, como se dice en República Dominicana, los tumbapolvo),
y después de concluida la reunión, salen satisfechos, empanzados,
pero sólo es sensación de un momento, porque al devorar al ausente y
ensebarse a veces exagerando defectos, ellos se han perfeccionado,
pero a solas vuelven a su vacío: saben que han comido, se han
atiborrado, nada más de paja. Así veo ahora a algunos/as que alguna
vez escuché que intentaban degradar a Blanca.
No es que le hubiese perdido las huellas puesto que sabía que ella
andaba por allí, lo que sí acabo de enterarme es que este año, 2008,
no sé en que mes, ella está cumpliendo cien años. Es increíble: cien
años y con esa salud es para considerarla inmortal. Sí, este año
Blanca Olmedo, la novela de nuestra compatriota Lucila Gamero de
Medina (Danlí 1873), está de plácemes. No es de dudarlo que ahora
otros, tal como una vez lo hice yo, se estén iniciando en la lectura
con ella.
Probablemente algunos pensarán que es una novela vieja, pero eso
depende, según me comentaba el maestro Gregory Rabassa, precisamente
el traductor de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, los
libros no tienen edad. Y dicho en sus palabras: ?Mira, si yo no he
leído un libro, no importa el año en que haya sido publicado, para mí
es nuevo puesto que no lo he leído?. Es similar en mi experiencia de
escritor, no hace mucho alguien me preguntó: ?¿Y cuándo sale el nuevo
libro?? Le respondí con una pregunta: ?¿Ya leyó los anteriores??. ?No
todos?, respondió. Allí rematé: ?Entonces para que quiere que salga
uno nuevo, mejor váyase leyendo los otros para que no se le acumule
la lectura?. El lector me dio la razón, y le causó tanta gracia que
prometió no volverme a hacer esa pregunta hasta que los hubiese leído
todos.
Como se ve, no son veinte sino cien años los que no son nada si uno
no ha leído el libro, esto incluye La Biblia. Dicho de otra manera:
Blanca Olmedo cumple cien años, pero no los sufre. Todo lo contrario,
los celebra. Y estoy seguro que la encontrarán tan joven y amorosa
como cuando me inicié con ella.
Se ha dicho que Blanca Olmedo, o, mejor dicho, Lucila Gamero, llega
al romanticismo de manera tardía, en otras palabras, cuando aparecen
sus obras ya en Latinoamérica podrían considerarse pasadas de moda,
ya se vivía en el resto del continente la efervescencia literaria
causada por el modernismo.
Ese hecho no es de extrañar, aún en la actualidad muchas cosas en
Honduras llegan tarde, por ejemplo, aún hay quienes se asustan o
pretenden asustar con el comunismo. Referente a esto dice el poeta
José Antonio Funes: ?Aunque es una novela romántica, y por lo tanto
desfasada del contexto literario hispanoamericano, tiene el mérito de
haber sido escrita por una mujer y, sobre todo, de estar bien
escrita?.
A los méritos que otorga Funes, habría que agregarle muchos más como
su sobrevivencia a través del tiempo, también que fue Gamero la
autora de la primera novela hondureña (Amalia Montiel, 1895), que sea
Lucila Gamero leída en su propia patria a través de generaciones y
que Blanca Olmedo despierte las emociones que sólo puede hacerlo una
buena narrativa, ya sean éstas la tensión, el humor, el llanto?Este
último, en mi caso, fue lo que me marcó de mi lectura de Blanca
Olmedo.
Tampoco debe dejarse pasar por alto que la visión feminista y
avanzada de Lucila Gamero la convirtieron en una mujer incomprendida,
y también tuvo que lidiar con la insatisfacción de su género. Gamero
montaba a caballo, dirigía una hacienda y era dueña de una farmacia.
Fue tildada de varonil e inmoral. Y no es que esto esté superado del
todo en Honduras, en fechas recientes la gran poeta Clementina
Suárez, también fue víctima del escarnio en murmullo detrás de
puertas sobre todo de algunos de sus colegas masculinos (¿más
culinos?). Esto sólo demuestra que todavía la mujer tiene mucho por
lo que luchar en cuanto a la equidad de género, sin olvidar las
pioneras como Lucila Gamero, Paca Nava, Visitación Padilla, y tantas
más a través de la historia y en diferentes áreas de la vida.
Creo que la mayoría nos hemos enterado o recordado de que este 2008
Blanca Olmedo cumple cien años de haber sido publicada a través del
lanzamiento que está haciendo la Editorial Guaymuras de Blanca
Olmedo, una edición conmemorativa. Es de esperar que no solamente sea
la edición de la Editorial Guaymuras que sirva de homenaje a esta
gran escritora Lucila Gamero sino que muchos actos más, ya sea por la
Universidad Nacional Autónoma de Honduras o la Universidad Pedagógica
Francisco Morazán, así como secretarías gubernamentales a quienes
corresponde como el Ministerio de Cultura y/o el Ministerio de
Educación, asimismo por parte de la empresa privada como Canal 10,
Televisión Educativa Nacional, que se ha convertido en un ejemplo de
que educando hacemos patria.
Así que Blanca Olmedo cumple cien años para alegría y orgullo de
quienes ya la leímos, y seguramente despierta el deseo de explorar su
mundo a aquellos que aún no la han leído, para ellos y ellas es sin
duda, como dice el maestro Gregory Rabassa, una novela nueva, se
acaba de publicar. Eso sí, no debe olvidarse al darle lectura o
relectura entrar en el contexto de que fue escrita hace un siglo,
para no hacer comparaciones tediosas con autores y libros muy
posteriores a ella. ¡Salud, Blanca!
Nueva York, NY 9 Junio 2008.
robertoquesada@hotmail.com
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Día: Miercoles 11 de Junio
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