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Prensa sin Censura. En el Día del Periodista



En el Día del Periodista
 
Tegucigalpa (Prensa sin Censura, 25 mayo 2008). Leer a Ryszard 
Kapuscinski (1934-2007) debiera ser obligatorio en las salas de 
redacción, aulas de formación de periodistas y entre la propia 
ciudadanía, verdadera soberana del Derecho a la Información. La 
biografía más protocolaria de Kapuscinski siempre cita que fue autor 
de una veintena de libros que se caracterizan por una estructura 
originalísima y que en 1999 fue nombrado como ?el mejor reportero del 
siglo XX?.  Su biografía íntima lo perfila, efectivamente, como un 
periodista de extraordinaria calidad y vocación humanitaria. A lo 
largo de sus tantas inquietudes un día se le ocurrió investigar la 
guerra entre Honduras y El Salvador, y lo tuvimos en nuestro país 
entrevistando a las víctimas, no a los gobernantes. Su presencia pasó 
inadvertida, como cuando Sebastián Salgado, el maravilloso fotógrafo 
brasileño, anduvo cámara en mano memorizando la tragedia del Mitch en 
Honduras. El último de los artículos de Kapuscinski se llamó Un 
oficio lleno de misterios, del cual Prensa sin Censura extrae algunas 
de sus reflexiones como parte de una serie de pequeñas contribuciones 
al debate sobre Libertad de Expresión y Derecho a la Información que 
se está iniciando en nuestro país.
 
- En la guerra, la única manera que tiene un reportero de saber si lo 
que le dicen es cierto es ir directamente al lugar de los hechos. 
Muchas veces me informaban que tal o cual lugar había sido tomado, ya 
por la fuerzas del gobierno, ya por los guerrilleros. Casi siempre 
sucedía lo contrario. (...) Si se hubiera creído en los reportes 
oficiales, Israel hubiera perdido tres veces su ejército y Egipto 
cinco veces el suyo durante la guerra de 1967.
 
(Sobre Ruanda) Mandaban a periodistas a lugares que ni siquiera 
sabían dónde estaban. Era, con todo, una guerra "muy racional", era 
por la tierra, una guerra de agricultores versus ganaderos en un 
pequeño país. (...) Era un conflicto de la economía real, por la 
supervivencia. Y llegaron los corresponsales de todo el mundo para 
decir de los habitantes: ?esos negros locos irracionales, que son 
tontos, que son idiotas?. (...) Todo para mostrar que África es 
tierra de tontos, tierra de idiotas. No sabían dónde estaban. Y lo 
primero que hacían era usar sus teléfonos celulares.
 
- En el periodismo no hay reglas de hierro. Son algo elástico. (...) 
Se mezclan en la decisión la ética y el sabor nuestro (cómo lo 
sentimos).

? ¿El periodista inevitablemente se vuelve cínico? No creo. Lo que 
pasa es que a nuestro oficio entra gente que ya es cínica de por sí, 
gente que entra por motivos de dinero, de carrera, que no tiene nada 
que ver con nuestra vocación. Nuestra profesión nos hace cada vez más 
sensibles y vulnerables.
 
- Inspiración, entusiasmo, es un fuego que con el tiempo se apaga. Si 
no estamos preparados para ese momento nos podemos perder. Hay que 
prepararse para ese momento ya. Leer, leer, leer. Interesarse. (...) 
Muchos amigos que para mí eran los dioses de la profesión 
desaparecieron, nadie sabe dónde están. Ellos no se desarrollaban por 
sí mismos, no leían, no participaban en discusiones, pensaban que 
todo lo tenían en sí mismos.

- Si los periodistas nos limitamos a nuestros deberes cotidianos 
estamos perdidos.
 
- El periodismo es una profesión muy paradójica. El reportero es un 
solitario, que siempre está en contacto con gente nueva, en lugares 
nuevos y por otro lado siempre depende de los demás.
 
- El comportamiento del reportero tiene que ser sencillo, sincero y 
humilde. La gente es muy susceptible ante la arrogancia. Nuestro 
interlocutor es primero un ser humano, no es nuestro tema, es alguien 
que tiene su propio mundo.
 
- Estoy contra las entrevistas agresivas. Prefiero que se cree una 
situación de confianza, quiero escucharlo si él quiere decirme 
Nuestro oficio está lleno de misterios frente a los cuales no tenemos 
respuesta. Siempre empezamos de nuevo. Siempre estamos en una 
situación de aprendizaje. No hay maestros.
 
- Los poderosos nunca me interesaron mucho. Es un tipo de gente que 
no te puede decir nada interesante, sólo te dice cosas burocráticas.

- Los reporteros somos un grupo muy especial, gente que dedica su 
tiempo, atención, ambiciones, a cumplir con las exigencias de nuestro 
oficio.
 
- La tradición periodística anglosajona se funda en la ?objetividad?. 
En cambio, en la escuela europea, el periodista es alguien que toma 
parte. (...) En la tradición anglosajona se concibe al periodismo 
como el ?otro poder? y esa es la razón por la que no puede tomar 
parte. De ahí la diferenciación, en el periodismo norteamericano, 
entre el reportero y el columnista. (...) En Europa esa diferencia no 
existe, porque la europea nació como una prensa partidista. Y la 
posición que asume se dice claramente, no se esconde nada: el 
periodista tiene que tomar parte y ser activo miembro de su sociedad. 
(...) La prensa anglosajona, por supuesto, también toma partido, pero 
no lo hace abiertamente, lo esconde. (...) En América Latina, los 
dueños de los grandes medios van por el lado del periodismo objetivo, 
porque con eso no se critica, no se expresa ningún desacuerdo con las 
políticas oficiales.


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