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Honduras no es el ombligo del Mundo.





Honduras no es el ombligo del Mundo.

César Indiano.

Hará menos de una semana que desarrollé una incómoda charla en la 
Facultad de Psicología de la UNAH. Trataba de demostrar a través de 
mi traviesa conferencia que los hondureños hemos perdido tres 
sentidos que son básicos y que inclusive son algunas veces más 
indispensables que los cinco sentidos tradicionales. Me refiero al 
"sentido del humor" al "sentido de lo relevante" y al "sentido de la 
ubicación". Cuando llegué a los detalles de mi discurso noté que 
estaba tocando terreno minado pues como decía Cervantes "no es bueno 
mencionar soga en casa del ahorcado". Se trata de lo siguiente; uno 
supone que la gente tiene bien desarrollado los sentidos básicos y 
confía en que las personas realmente ven, oyen, saborean, huelen y 
palpan. A veces, con justa razón, dudamos, pues una instrucción - por 
decir algo - en el caso de Honduras debe ser dada más de diez veces 
para que el prójimo la entienda y más de veinte veces para que la 
siga. Una de dos, o es que la exposición de los sentidos a todas las 
violentas sensaciones del entorno nos han embrutecido o, por el 
contrario, dicha exposición a los abusos del medio nos ha inmunizado. 
Quiero decir que el mantener nuestra nariz en contacto permanente con 
las pestilencias de los crematorios y el saturar nuestros ojos con 
las rayas de un televisor borroso, hace que nuestros sentidos se 
vuelvan más resistentes y efectivos... Lo dejo en el ámbito de 
pregunta. Lo otro, es mucho más controversial. Porque no poseer 
sentido del humor es según Goethe "una grave debilidad de la 
personalidad". ¿ A qué se debe que en los últimos años se han 
proliferado los "contadores de chistes"? Respuesta: a que no tenemos 
sentido del humor. O tenemos un sentido del humor "a la mexicana" que 
consiste en hallar la connotación sexual de todo comentario o en 
jugar tontamente con los parónimos como aquel aburrido humorista que 
cuando ve venir el humeante plato de arroz con mariscos, comenta 
"esta paella, yo quiero una pamí". De hecho este ha sido y sigue 
siendo el principal recurso humorístico de nuestros caricaturistas. 
Lo otro, es aun más grave. Hacerle de chistositos en momentos en los 
que no viene al caso, creando momentos incómodos en los cuales las 
personas demandan un poco de formalidad y cortesía. Entonces ¿Qué es 
el sentido del humor? Hay miles de definiciones eruditas pero hay una 
que personalmente me interesa: el sentido del humor es la habilidad 
que tienen los humanos de hacer o decir lo que nadie espera en el 
momento más oportuno: y de hecho este es el mecanismo secreto de la 
"alta comedia". Esta definición me encanta por que pone de manifiesto 
que la peor desgracia de las personas es , entre otras, hacer lo que 
todo el mundo espera o decir lo que ya todos sabemos o suponemos. 
Esto también quiere decir que un chiste es un mecanismo de humor 
demasiado limitado y es por eso que los contadores de chistes toman 
algunas precauciones antes de contarlos. Casi toda la gente conoce el 
desenlace de un chiste de Pepito cuando estaba espiando a sus padres 
por la hendija del baño y después les preguntó que qué cosa era "eso 
que tenían entre las piernas". La mamá respondió "un gallo" y el 
padre también respondió "un gallo"...y el final, pues ya lo sabemos, 
esto acaba en una pelea de gallos en la cual la mamá va ganando 
porque se tragó el pescuezo del gallo de papá. ¿Es chistoso? Claro 
que sí, pero no es humor. Hay una delgada línea entre lo chistoso y 
lo humorístico. Es chistoso todo aquel arsenal de historias ficticias 
que se pasan de boca en boca y que se conocen como chistes ¿quién 
inventa los chistes? Pareciera que provienen el folclore pero en 
realidad, no. Hay chistositos dedicados a tiempo completo a la 
confección de estos cuentos, sin embargo es una labor tan mal pagada 
que ni siquiera se cobran derechos de autor. Además son tan poco 
duraderos que ni siquiera se pueden imprimir. No son otra cosa que 
pasatiempos orales cuyo significado es tan irrelevante que nadie se 
esfuerza por recordarlos... Salvo aquellos que se especializan en el 
tema y le sacan alguna ganancia. En una escala más alta está el Buen 
Humor, que es repito, el don que las personas desarrollan para hacer 
lo inesperado o para decir lo impredecible en el momento más 
oportuno. Esto lleva, naturalmente, más trabajo y más ingenio. Pero 
la columna por hoy ha terminado así que colorín colorado que este 
cuento no ha acabado y como dijo Desiré "otro día seguiré".