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Precaucion en Viajes a Guatemala





En Guatemala
Un viaje de estudio y trabajo se convirtió en una horrible pesadilla.

En el mes de octubre recién pasado, la Fundación Hondureña de 
Investigación Agrícola (FHIA) envió a Guatemala una delegación de cuatro 
técnicos y seis productores hondureños a recibir un curso sobre producción 
de aguacate Hass. Al grupo también se integró la esposa de uno de los 
productores invitados. El viaje se realizó en un bus propiedad de la FHIA 
conducido por un motorista de la Fundación, por lo cual la delegación 
estaba integrada por un total de 12 personas.

Se inicia el recorrido

Con mucho entusiasmo emprendieron el viaje el día 19 de octubre, saliendo 
de La Lima, Cortés, a las 9:00 a.m., tomando la carretera hacia el 
Occidente del país, con el propósito de ingresar a Guatemala por la aduana 
de El Florido, ubicada en el Departamento de Copán. Este trayecto se 
realizó sin inconvenientes, llegando a la frontera a las 11:30 a.m. 
Inmediatamente procedieron a realizar los trámites aduanales 
correspondientes, mostrando a las autoridades los documentos personales 
así como los del vehículo en que se transportaban. En vista de que uno de 
los productores invitados es residente de Estados Unidos y su esposa es de 
nacionalidad norteamericana, fue necesario esperar hasta que llegara el 
administrador de la Aduana, para autorizar el ingreso de estas personas a 
Guatemala.

Mientras se efectuaba el referido trámite, el grupo aprovechó para almorzar 
y para cambiar algunos Dólares por Quetzales. Una vez concluidos los 
trámites aduanales, a partir de la 1:30 p.m. continuaron su viaje por la ruta 
previamente trazada, sin imaginar que media hora más tarde vivirían una 
horrible pesadilla.

Entran a la ruta de la muerte

Ya en territorio guatemalteco, en un punto del tramo carretero que conduce 
de Chiquimula a Zacapa, donde hay bastantes pendientes, lo que obliga a 
los vehículos a reducir su velocidad, se interpuso delante de ellos un 
vehículo turismo, color negro, con sus luces intermitentes encendidas, 
obligándoles a reducir aún más la velocidad. Unos minutos antes este 
vehículo de color negro fue visto en la frontera por varios de los miembros 
de la delegación, mientras efectuaban sus trámites aduanales. Esto fue 
aprovechado también por otro vehículo Pick-Up, marca Ford 250, color azul 
celeste, que se colocó al lado del bus, desde donde un hombre apuntó con 
una arma de fuego al motorista del bus obligándolo a detener la marcha.

Inmediatamente después que los vehículos se detuvieron, un grupo de 
cinco hombres fuertemente armados con pistolas automáticas de grueso 
calibre, sometieron a la impotencia al motorista del bus y rápidamente uno 
de los fascinerosos tomó el control del volante, mientras los otros se 
distribuyeron en el interior del bus profiriendo amenazas, insultos y 
asestando golpes a los pasajeros, sin necesidad de tal violencia, ya que 
ninguno de los ocupantes del bus ofreció ninguna resistencia. A base de 
gritos, insultos, empujones y más golpes le exigían a los pasajeros 
permanecer callados, con los ojos cerrados y que les entregaran todos los 
objetos de valor que portaban.

Pocos segundos después de tener controlado el bus continuaron la marcha 
por la misma carretera que conduce hacia la ciudad de Guatemala, durante 
un período de unos 15 minutos, custodiado por los dos vehículos donde 
habían más delincuentes. En ese breve recorrido se pasó por un sitio donde 
la policía estaba haciendo un registro, pero solo estaban deteniendo a los 
vehículos que viajaban en sentido contrario, por lo cual el retén fue pasado 
sin que la policia detectara lo que estaba ocurriendo. Los asaltantes, de 
acento guatemalteco en su hablar, se mantenían en contacto via teléfono 
celular con los que venían en los vehículos que les custodiaban.

Mientras les quitaban las pertenencias en el interior del bus, uno de los 
técnicos de la FHIA les entregó el dinero en Quetzales que había logrado 
cambiar en la frontera, pero no tuvo tiempo de darles el dinero que llevaba 
en Dólares, porque uno de los asaltantes lo empujó tirándolo al piso del 
bus, exigiéndole que no se moviera porque de lo contario lo mataría. 
Frecuentemente les daban bofetadas y les pedían a los pasajeros que no 
hicieran movimientos bruscos porque estaban dispuestos a asesinarles.

Se introducen en paraje solitario.

Al llegar al empalme de la carretera que conduce a Puerto Barrios, tomaron 
ese rumbo y poco después entraron a un camino rural en un sitio 
denominado Pepesca. Unos dos kilómetros adelante se introdujeron a un 
potrero con vegetación alta, donde detuvieron la marcha y procedieron a 
bajar uno a uno a los ocupantes del bus, nuevamente amenazándoles y 
golpeándoles, despojándoles de su ropa, zapatos y de todo lo que poseían.

La crisis de las víctimas se agudiza

En ese momento le encontraron al técnico de la FHIA los dólares que no les 
pudo entregar antes y el delincuente gritó emocionado ?este hijo de p.... 
tenía más de dos mil dólares y no los quería entregar?, por lo cual lo tiraron 
al suelo, lo ataron de pies y manos y le pusieron los pies en la cabeza, 
gritándole que lo matarían porque no les había dado el dinero antes. 
Gracias a Dios no halaron del gatillo.

A todos los lanzaron al suelo, los ataron de pies y manos con los mismos 
cordones de los zapatos, les propinaron fuertes golpes. También revisaron 
las maletas para sacar de ellas todo lo que consideraron de valor. Al 
percatarse que uno de los viajeros es residente de los Estados Unidos y su 
esposa norteamericana, uno de los asaltantes gritó ?no toquen a los 
norteamericanos, pero a estos catrachos hijos de p... si los vamos a 
quebrar (asesinar)?. Esos momentos fueron críticos ya que todos esperaban 
que en cualquier momento les dispararían.

Dios y la suerte les acompañó

De pronto y después de haber obtenido todo lo que consideraron de valor, 
los delincuentes decidieron irse, ordenándoles a las víctimas que no se 
levantaran del suelo hasta dos horas después de que se hubieran retirado. 
También les dijeron cual ruta debían seguir hacia la ciudad de Guatemala y 
cual les conducía de regreso a Honduras. Al motorista le tiraron 100 
quetzales y le dijeron que era ?para que se comuniquen con alguien?. Unos 
15 minutos después, se soltó uno de los productores que quedó mal 
amarrado y este procedió a soltar a los demás.

El bien siempre estará por encima del mal

Después de analizar serenamente la situación y en vista de que el bus no 
se lo robaron, el grupo decidió continuar su viaje a Guatemala, llegando a 
Chimaltenango como a las 7:45 p.m., donde se pusieron en contacto con 
las personas que les darían la capacitación programada, quienes al conocer 
todo lo ocurrido les proporcionaron todo el apoyo necesario para que el 
grupo pudiera superar el estrés emocional y proveerse de los recursos 
materiales básicos. Las personas que les auxiliaron en Guatemala les 
dijeron que habían hecho bien de no informar de esta situación a la policía, 
porque se sospecha que algunos policías podrían estar vinculados a estas 
bandas de asaltantes. Por su parte, la FHIA también hizo lo necesario para 
que el grupo recuperara su tranquilidad lo más pronto posible.

En un gesto de mucha gallardía y en una demostración de que el bien 
siempre está por encima del mal, la delegación decidió que la actividad de 
capacitación que motivó su viaje, se realizara tal como estaba programada, 
y así se hizo. Su regreso a Honduras lo hicieron dos días después, 
ingresando al país por el puesto fronterizo de Corinto, ubicada cerca de 
Omoa, Cortés. Aún cuando las pérdidas materiales ascendieron a unos 10 
mil dólares (dinero en efectivo, cámaras fotográficas y de vídeo, relojes, 
cadenas, pulseras, teléfonos celulares, etc.), los miembros de la delegación 
regresaron sanos y salvos, solo lamentando que un viaje de estudio y de 
trabajo se había convertido en una horrible pesadilla.

Una burla gubernamental

Lo ocurrido a la delegación de la FHIA se ha repetido en numerosas 
ocasiones donde las víctimas han sido otros hondureños, así como 
ciudadanos salvadoreños que viajan a Guatemala por diferentes razones. 
Esto ha sido informado por los medios de comunicación de Honduras y El 
Salvador, quienes han alertado a los viajeros para que se abstengan de 
viajar por tierra a Guatemala, por el alto riesgo y la peligrosidad de la 
delincuencia en las carreteras de ese país.

Para minimizar esas informaciones, el Sr. Oscar Berger, presidente de 
Guatemala, en el mes de diciembre hizo un recorrido por la carretera 
principal que de Guatemala conduce a El Salvador, una de las rutas más 
peligrosas, conduciendo su propio vehículo para demostrar que dicha ruta 
es segura. En efecto, al Sr. Berger nadie lo asaltó durante su recorrido, por 
una sencilla razón: porque fue acompañado por una docena de vehículos 
entre patrullas de policía, su seguridad personal y autobuses con 
periodistas.

Esta acción es considerada como una burla tanto en El Salvador como en 
Honduras, ya que pocos días después de esa fecha se tiene noticias de que 
los asaltos continúan.

De la única manera que nosotros le recomendamos a alguien que viaje por 
tierra hacia Guatemala, es que el Sr. Berger le proporcione la misma 
seguridad que le acompañó en su recorrido.

OJALA QUE NADIE MAS VIVA LA TERRIBLE EXPERIENCIA QUE VIVIO 
LA DELEGACION DE LA FHIA. POR FAVOR, TOMEN LAS 
PRECAUCIONES DEL CASO.