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VOLVER AL AGRO
Volver al agro
Aníbal Delgado
Catedrático
No sé cómo piensan abatir la pobreza cuando no vemos por ningún lado
una política agrícola correcta y democráticamente estructurada.
Ningún economista serio ignora que dinamizar el sector agrícola es
fundamental no sólo para abatir la pobreza, sino para la formación de
un mercado interno dinámico, sabe además que mientras existan esas
masas pauperizadas en el campo jamás el país podrá avanzar hacia
estadios altos de desarrollo.
Desde hace muchas décadas ningún gobierno ha tenido iniciativas
contundentes para llevar al agro programas que permitan a los pobres
insertarse en los procesos de modernización y mejorar sus niveles de
vida, porque los ministros de Agricultura, formados en ideas
económicas muy conservadoras, creen en proyectos que marginan
totalmente la cuestión social.
El resultado de estas políticas lejanas a las realidades de nuestro
subdesarrollo ha sido la profundización de la pobreza, la disminución
de la producción agrícola y el deterioro de la fuente alimentaria
nacional para privilegiar la importación de granos básicos.
Cuando desde el INA hacía estas reflexiones, algunos técnicos se
burlaban y decían que la reforma agraria por la cual yo abogaba, era
un programa históricamente desfasado. Después pregunté a técnicos de
la FAO y me dijeron lo contrario. Ellos estaban asesorando programas
de reforma agraria actualizados en muchos países subdesarrollados.
¿Por qué no aquí? pregunté, porque el gobierno tiene que manifestar su
voluntad política de impulsar ese proceso y solicitar nuestra
cooperación, en cuyo caso la brindaríamos. Lo mismo me respondieron
amigos de la cooperación alemana.
El problema de la pobreza campesina es cada día más agobiante, lo
lamentable es que los gobiernos creen que basta con construir una
escuela aquí o allá o un centro comunal, que si bien es cierto
resuelven parcialmente problemas inmediatos, cuando no van acompañados
de programas productivos, no resuelven problemas fundamentales y
estructurales.
Este quehacer consolida realidades muy dolorosas y hace que el país se
hunda en el atraso, porque si se piensa que los problemas de la
pobreza pueden ser resueltos unilateralmente por la vía del
asistencialismo, no habrá programa de inversión social capaz de
derrotar el atraso y viviremos siempre a merced de la limosna
internacional.
Se baten palmas por la aprobación del TLC en un momento en que el Alca
del cual forma parte agoniza, pero no reparamos en lo fundamental que
puede brindar despegues rápidos: una política de desarrollo agrario
que amplíe el mercado nacional y que favorezca a los productores
nacionales.