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SOCIOLOGIA DE LA VIOLENCIA EN HONDURAS
SOCIOLOGIA DE LA VIOLENCIA EN HONDURAS
Una interpretación de la matanza de Chamelecón
Ernesto Gálvez
(Sociólogo)
El 23 de Diciembre del año 2004, a las 6 de la tarde, un bus de la ruta
urbana de la zona de Chamelecón, en la segunda ciudad de Honduras -
San Pedro Sula- fue atacado por un grupo de agresivos jóvenes, quienes
descargaron sus armas automáticas contra los pasajeros que se
conducían a sus viviendas, después de sus tareas laborales o familiares.
Decenas de personas (hombres, mujeres, niños(as), jóvenes y ancianos)
se quedaron perforados por las balas, con sus compras y regalos en la
mano. La navidad de ese año no la pudieron ver ni disfrutar. Fueron
mártires de una causa que nunca supieron.
Este asesinato múltiple es un hecho social que es necesario estudiar, a
fin de extraer conclusiones que puedan orientar a la sociedad hacia
mejores derroteros, en el marco de una sociedad aceleradamente
cambiante.
Sociológicamente, la matanza de Chamelecón no es un hecho
inesperado. La sociedad postmoderna, de la cual Honduras es parte, se
ha venido desenvolviendo de tal manera que ha incubado, progresiva y
reiterativamente un sinnúmero de hechos sociales que han dado como
resultado el surgimiento de un alto porcentaje de personas de alta
propensión a la violencia que, en lenguaje de la teoría funcionalista de la
sociedad, se les llama 'disfuncionales' es decir, que no funcionan de
acuerdo a las normas y valores mayoritariamente aceptadas.
Esa disfunción se conoce como subcultura de la violencia, no es ningún
fenómeno nuevo. Está asentada en la naturaleza misma del ser humano
que, bajo condiciones contextuales determinadas, eclosiona a niveles
que producen hechos impresionantes que la misma historia las ha venido
registrando en el curso de los siglos.
Así tenemos que en el mundo, con suma facilidad surgió la matanza
religiosa ocurrida alrededor de la pretendida defensa de la oficialidad
religiosa de la época, condenando a la horca o a la hoguera a los
considerados herejes; de igual manera, millones de soviéticos cayeron
ante la maquinaria Stalinista recién instalada en revolución bolchevique
de principios del siglo XX; más adelante, Hitler pretendía la hegemonía
de la raza aria, eliminando todo resquicio a otras razas, especialmente la
judía, e imponiendo su modelo político donde millones sucumbieron en
los campos de concentración nazi; más recientemente, las torres
gemelas, las guerras de Afganistán, Golfo Pérsico e Irak, muestran
cómo, por razones antojadizas, seres humanos planifican y consuman
enormes matanzas, en aras de causas, caprichosamente argumentadas.
Eso ha sido la constante en la historia de la humanidad.
En el análisis de la violencia en Honduras confluyen una serie de
causales que, sin pretender ser exhaustivo, representan lo más
importante, de acuerdo a nuestro entorno sociocultural.
1. La Familia La cadena de incubación de la violencia surge en el seno
de la familia donde nacemos. Si los hijos crecen bajo los moldes de la
sujeción y definición de límites, enseñados acerca de lo bueno y lo malo,
entrenados en cuanto a los valores de respeto, convivencia armónica,
amor, trabajo, sentido de solidaridad, adscripción familiar y temor de
Dios, los nuevos ciudadanos, aunque sean pobres, serán pacíficos,
honrados, respetuosos y personas de bien. Pero si por el contrario, la
familia es un ente de desamor, pleitos, intrigas, infidelidad, irrespeto entre
sus miembros, esos sentimientos se incuban en la mente y el corazón de
la persona, saliendo a relucir en cualquier momento, bajo condiciones
específicas. Personalmente creo que este es la causa original de lo que
ahora estamos cosechando. Y esto es válido para cualquier sociedad.
2. Los medios de comunicación masiva es el segundo factor que está
relacionado con el surgimiento de la violencia casi colectiva que hoy se
sufre en Honduras. A través de sus diferentes formas, estos medios
siembran en la mente de las personas sentimientos de agresividad. Todo
empieza con las mismas tiras infantiles de la TV, muchas de ellas
cargadas de violencia; le siguen lo juegos electrónicos, las películas y
hasta el lenguaje del fútbol que habla de 'matador', 'diablo', 'furia',
'destructor', etc. Hasta algunos asesinos de la lengua, disfrazados de
periodistas, colocan (creativamente, según ellos) ráfagas de
ametralladoras para censurar un hecho noticioso. Cadenas de TV que
aparecen como grandes filántropos sociales son, y han sido, promotores
de la violencia en sus medios, sólo para amasar enormes fortunas que, a
su vez, les sirve para seguir punteando en el ranking de la fama y la
popularidad
3. La tercera causa es la creciente irresponsabilidad de los hombres en la
procreación, sostenimiento y educación de sus hijos. Cada año crece el
porcentaje de hijos sin padre, ya sea porque éste abandonó el hogar o
porque embarazó a una o varias mujeres fuera del matrimonio, sin
asumir ninguna responsabilidad con los hijos. En esta tercera causa se
suman los padres que, aún estando en casa, no asumen su rol de
autoridad, amor y responsabilidad; son figuras decorativas; es más, les
encanta ser mantenidos por su compañera de hogar.
4. La cuarta causa macrosocial es la creciente influencia de numerosas
teorías humanistas entre las que está el enfoque de género que ha
sesgado el concepto hacia lo femenino a tal grado que ha convencido a
la sociedad que el éxito de las mujeres modernas se encuentra fuera del
hogar. Y es que el planteamiento tiene mucho de verdad. Efectivamente,
las mujeres son iguales o más capaces que los hombres; es más, son
moralmente mejor equipadas. Pero eso no indica que lo que ellas hacen
hoy, sea lo mejor para la sociedad. La creciente presencia de la mujer en
la vida económica, política, cultural y social de las mujeres, se ha hecho
sacrificando su rol de transmisoras de principios y valores a los hijos
dentro del hogar. Cada vez la mujer, por razones laborales, la madre está
menos tiempo en casa y ello afecta dramáticamente la vida afectiva,
sicológica y educativa de los hijos. La trabajadora, la abuela o la TV no
son las mejores opciones formativas para los hijos, mucho menos los
vecinos u otro tipo de personas. Y los hombres -sólo las excepciones- no
pueden hacer este trabajo. Así que, las nuevas generaciones no han sido
formadas adecuadamente por sus progenitores. La mayoría de los ricos
les dan todo lo material, pero sus hijos son vacíos de amor y tienden a
llenarlo con drogas, el sexo u otras distracciones negativas. Es más, los
hijos de hoy tienen y tienden a acumular muchos resentimientos y
rencores contra sus mismos padres, lo cual puede ser expresado
violentamente contra otras personas de la sociedad. En un periódico
local, se publicó la fotografía de un pandillero encontrado asesinado en
una zona marginal. Lo curioso es que su tatuaje no era grafitis, sino una
corta frase: 'odio mis padres'. El modernismo viene separando cada vez
más a los padres de sus hijos, pero casi nadie lo quiere reconocer. Es
más facil culpabilizar al neoliberalismo, al Estado, a los explotadores, a
los corruptos, etc, que a nosotros mismos como responsables de la
siguientes dos generaciones.
Claro, al plantear esta visión a sociedad de hoy, me expongo a ser
tildado de retrógrada, conservador, machista, etc.; pero cuando la verdad
es una, es necesario exponerla, aunque no sea popular. Dios dejó
establecidas las reglas de la sociedad; pero porque ésta la sociedad las
ha venido cambiando, acomodándolas a su supuesta sabiduría, es que
tenemos el presente caos social. Nuestra 'madre patria' España, acaba
de aprobar el matrimonio entre el mismo sexo. El imperio de Estados
Unidos no caerá por motivos militares, sino por causa moral y espiritual.
Esos son los modelos que están de moda en el mundo de hoy; esas
modas, nos están llevando al despeñadero.
5. El quinto elemento muy importante en el análisis sociológico de las
causas de la violencia social en Honduras es la generalizada sociedad de
consumo. La post modernidad y la globalización nos tiene
permanentemente angustiados y afanados en una vorágine de compras y
de satisfacción de necesidades, muchas de ellas impuestas por las
modas, la imitación, la competencia y el espíritu egoísta. El afán de
apariencia y de distracción, tiene a todo mundo comprando (aún sin tener
la capacidad) TV, celulares, DVD, carros, tenis, anteojos, comidas
rápidas, perfumes, etc., etc. Todo ello mediante la trampa de la tarjeta de
crédito; ¡Qué lindo!. De ahí que cuando las deudas llegan al cobro
judicial, mucha gente cae en cualquier negocio, por riesgoso e inmoral
que sea, con tal de mantener la pauta de consumo.
6. Ligado a esto está un sexto elemento: la idea del dinero fácil. Ahora ya
casi nadie quiere sacrificarse; todo debe ser fácil y rápido. Por eso, ahora
no hay que esforzarse mucho para encontrar una persona dispuesta a
matar a cualquiera, pagado por encargo. Los 'narcos' encuentran muchos
socios con la expectativa de tener dinero desde la primera transacción,
no importando las consecuencias.
7. El sexto factor importante, pero no determinante, es la pobreza. Las
personas en situación de carencia material (y sin principios ni valores)
son mucho más proclives a practicar actos delincuenciales y hasta de
criminalidad, con tal de adquirir dinero o bienes materiales.
8. La corrupción pública y privada, también es un factor que crea
violencia, cuando algunas personas observan que ciertos personajes con
cargos que dan acceso a recursos ajenos, aparecen de la noche a la
mañana como grandes potentados, sin que las leyes los castiguen y que
más bien la sociedad los admira. Los dineros que los corruptos captan y
que los trasladan al exterior, duplica o triplica la deuda externa del país,
recursos que pudieron haberse utilizado en el desarrollo integral de
nuestro pueblo.
Hay muchas otras causas macrosociales que contribuyen a la formación
de la violencia social, pero las mencionadas, son las más relevantes. En
adelante, abordaremos el caso específico de la masacre de Chamelecón,
como un hecho que requiere de un análisis, donde se mezclan factores
como los descritos y otros más específicos.
Nos referimos al hecho mismo de la matanza, con el propósito de
analizar todo el proceso, aunque, como es lógico suponer, se trata de
una primera aproximación sociológica, a un fenómeno, de suyo,
complejo.
a) La matanza es una expresión o anuncio público de las maras en
el sentido de mostrar que aún tienen poder, ante una relativamente
exitosa embestida de parte del gobierno del Presidente Maduro, el que
ha realizado importantes capturas y encarcelamiento de un buen número
de líderes de estos grupos representativos de una enorme
disfuncionalidad social existente en el país.
b) Pudo haber sido también una respuesta, tipo vendetta, a las
masacres ocurridas en las cárceles de El Porvenir y San Pedro Sula, que
sumadas acumularon más de 150 víctimas, la mayoría 'mareros'. De
estos hechos se ha escrito mucho, vinculando al gobierno de dos
maneras: como negligente ante la dramática problemática penitenciaria
(en la cárcel de San Pedro Sula) y hasta como ejecutor mismo de la
masacre (en El Porvenir). También puede ser una advertencia a un
precandidato presidencial o a el ministro de Seguridad que indica que las
maras siguen vivas, a pesar de los altos niveles de persecución
sistemática realizada por el gobierno.
c) La matanza de Chamelecón muestra una nueva etapa o nivel de
organización y funcionamiento de las 'maras'. Se trata de la intervención
del crimen organizado, ya sea a través del narcotráfico, del terrorismo o
de ambos, por cuanto muestra niveles de organización, financiamiento y
enfoque destructivo más elaborado, que involucra a víctimas totalmente
inocentes y no tiene el propósito de adquirir bienes o dinero, como es el
común actuar de las maras. El escrito que acreditaba al grupo
'Cinchoneros' no era más que un intento de confundir a los aparatos de
investigación criminal del Estado, pero a la vez muestra que existe un
nivel de pensamiento más elaborado en la planificación y ejecución de
los actos.
d) Las continuas repatriaciones o deportaciones de 'mojados'
procedentes de Estados Unidos ha facilitado la conformación de redes
entre países, como reacción a acciones institucionales de las policías de
la región y ante la emisión de leyes similares en varios países. La
conexión con Al Qaida, aunque no demostrada, podría tener sentido.
e) El acto de Chamelecón ha producido un efecto seguramente
esperado por los promotores: el pánico o, al menos, miedo en la
población, convirtiendo las partes en la categoría de actores beligerantes,
lo que supone la acreditación de que ambos tienen poder, lo cual,
objetivamente, es una realidad que no se puede esconder.
A manera de conclusión y recomendación, el análisis aquí presentado,
intenta dar un marco de interpretación y a la vez mostrar que se trata de
un fenómeno que tiene muchas causas y ramificaciones sobre las cuales
es necesario incidir o actuar.
Desgraciadamente, y tal vez por la visión cortoplacista de los gobiernos
de turno, las respuestas puestas en práctica han tenido un énfasis
represivo, sin perfilar alternativas que se orienten visible y masivamente a
la rehabilitación de los presos, mucho menos a la prevención, creando o
apoyando grandes programas en las áreas de los deportes, las artes,
oficios, políticas de protección de las familias integradas, reunificación de
familias, empresas familiares, promoción de valores, política
proteccionista de las mentes infantiles y juveniles ante la violencia
incontrolada en los medios masivos de comunicación, etc, etc.
El Estado desperdicia enormes recursos de la sociedad la que, a través
de las iglesias, organizaciones filantrópicas, ONGs, etc., se pueden
estructurar programas masivos apoyados por el gobierno, en vez de mal
invertir en programas 'sociales' que, sin el menor análisis de sus
repercusiones, más bien estimulan el fenómeno de las maras, como los
bonos para madres solas y otras. No es suficiente recoger los niños de la
calle; es urgente emitir leyes y programas que repriman la
irresponsabilidad de los padres, porque de lo contrario, el actual
porcentaje de hogares con jefatura de hogar femenino, aumentará y con
ello, la crisis social.
Parece mentira, pero a causa de haber cambiado las normas que Dios
ha dejado establecidas, es que ahora estamos cosechando el fruto. Las
'maras' es el resultado de una cadena de errores sociales, espirituales y
económicos. Actuemos también sobre las causas y habremos
encontrado la ruta correcta. Dios ayude a nuestra nación a través de sus
redes de organizaciones y de sus líderes.
Egalvez7@yahoo.es