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La Migracion y Desintegracion Familiar




Fuente: 
http://www.elheraldo.hn/detalle.php?nid=25844&sec=10&fecha=2005-02-02

2005-02-02 
Migración y desintegración familiar 
  
. Cuando Paris raptó a la bellísima Elena dio inicio a una de las mitologías más 
fascinantes de la historia. Es así como Ulises (Odiseo) marcha obligado hacia Troya y 
deja a su esposa Penélope y a su pequeño hijo Telémaco en Itaca, su ciudad natal.

En esa ciudad de Itaca, vivía muy feliz José con Teresa y su hijo Pablito, cultivando la 
tierra y su finca de café. Pero ni Paris raptó a Elena, ni Poseidón desencadenó su furia 
contra su familia, sino, que la caída internacional de los precios del café, primero; 
luego la baja en los precios internos de los granos básicos, después la falta de empleo 
y por último la furia desatada por Mitch, lanzó a José hacia el ?sueño americano?.

José tuvo que atravesar montañas, ríos y desiertos. Él era fuerte y capaz de luchar 
contra las altas montañas, la fuerza de los ríos y la inclemencia de los desiertos; 
parecía de hierro porque ninguna fatiga lo hacía rendirse; tenía un corazón generoso; 
quería mucho a su Penélope y a su Telémaco, por eso decidió partir a fin de no 
permitir que aguantaran hambre ni penurias por la pobreza, así fue que se vio forzado 
a emigrar, era su deber. Al despedirse le prometió a Teresa que regresaría y le pidió 
que lo esperara.

Han pasado seis largos años desde que José emigró al norte. Muchas remesas han 
llegado. Pero José aún no ha regresado, son pocas las noticias que llegan ya de él, 
son pocos los recuerdos que quedan en la memoria de Pablito, son pocos los 
recuerdos en los abrazos al aire que acarician el corazón de Teresa.

Todos los días viven con la esperanza del retorno de su esposo y padre, cada avión 
que ven pasar o cada bus al parar los mantiene en anhelos, pero igual ya pasó otro 
año. Por su parte, José vive desconsolado en el norte y lucha entre su soledad y su 
trabajo por volver a casa al lado de sus amados. Teresa, no pierde la fe y sigue 
aguardando a su adorado esposo, más las noches de insomnio y el llanto revelan ya 
su maltratada vida. Pablito, se siente abandonado y, sólo ve el retrato de su padre sin 
sentir su cálido abrazo o escuchar el aliento de su voz.

Doña María, busca en la frontera sur de México y Guatemala a su hijo que emprendió 
la guerra contra la pobreza desde hace quince años, va al panteón de Coatepeque, 
visita los albergues en Tecum Umán. Doña Emeteria Martínez llora la pérdida de su 
hija Ada Marlen Ortiz que ha desaparecido desde 1989 en el camino al norte. Muchos 
se sumaron al ejército de los pobres en su lucha contra la pobreza, ninguno habla de 
Paris o de Elena para iniciar sus épicas historias y que sean narradas por la pluma de 
Homero. Pero, José es el Ulises moderno que lucha por dar a su familia un futuro 
mejor, Teresa es la Penélope fiel que lucha cada día por mantener vivo a José en su 
corazón, Pablito es el Telémaco que ansía el retorno de su padre, y todos viven entre 
la incertidumbre enfrentando la más feroz y cruel de las batallas, la de mantener la 
integración familiar en la distancia.

Hoy José, Pablito, Teresa, y otros? son los Aquiles, Ulises, Telémacos y Penélopes 
de la historia moderna, que describen sus batallas en la lucha contra la pobreza. El 
Estado es el Poseidón que con sus políticas de cantos de sirena expulsa a su 
población a una guerra de sobrevivencia a través de la migración forzada. Son 
considerados hombres y mujeres valientes que enfrentan al futuro combatiendo su 
pobreza, por su gobierno son valorados porque sus remesas impactan positivamente 
en los indicadores macroeconómicos, pero están casi a punto de convertirse en 
victimas de su propio destino, cuando su partida tuvo como principio la solidaridad 
familiar, ésta está teniendo como final, la desintegración. ¿Cuántas Penélopes 
esperarán durante diez o más años?, ¿cuántos Ulises retornarán a Itaca al seno de su 
familia?, ¿Cuántos Telémacos tendrán la oportunidad de tener a su padre en casa, o 
tendrán también que partir al norte en busca de la ya casi felicidad perdida?

Esta es la historia épica que viven las familias pobres hoy separadas por la distancia 
de la migración en la búsqueda del ?sueño americano?, es un acto completamente 
humano que tiene un trasfondo de soledad y tristeza y, que llena de incertidumbre los 
hogares de los hondureños en cada rincón del país.

Pedro Jiménez Torres
(*Economista y planificador)