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El 90-90 y el Despojo del Territorio Garifuna
El 90-90 y el Despojo del Territorio
Garifuna
La posición asumida por la Corte Suprema de Justicia, al declarar
sin lugar un recurso de amparo presentado por el ex-fiscal general
Roy Medina el pasado 27 de febrero de 2004 - en el cual señalaba la
inconstitucionalidad del Decreto 90-90, ya que permite la
adquisición de bienes urbanos en áreas que delimita el artículo 107
de la Constitución - demuestra la confabulación que se viene dando
por parte de la elite dominante para ofrecer como piñata el país en
general y las comunidades Garifunas en particular.
Dicho dictamen asumida por la mayoría nacionalista de la Corte
Suprema de Justicia está de acorde a los intereses de los capos del
partido, los mismos que hace 14 años se sacudieron del artículo 107
de la Constitución Nacional, por medio de los artificios incluidos en
el Decreto 90-90.
La reiniciación del saqueo de Bahía de Tela por parte del grupo de
empresarios y políticos beneficiarios de la piñata por los terrenos
expropiados a la comunidad, conminó al abogado Roy Murillo a
interponer el recurso de amparo, cuyo dictamen demuestra una vez
más el servilismo y corrupción que prevalece en la actual
administración.
Las declaraciones del señor Thierry Pierrefeu, actual Ministro de
Turismo, en las cuales señala que "sin la aprobación del decreto 90-
90 no habría inversiones extranjeras", son totalmente falsas. Existen
los ejemplos de Cuba y México donde sin necesidad de vender el
territorio nacional se han logrado fuertes inversiones en el rubro de
turismo. El Sr. ministro parece ignorar las leyes de la maquila,
donde los extranjeros sólo se limitan a alquilar espacios en los
parques industriales, sin hacer inversiones que los sujeten en caso
de querer abandonar repentinamente el país como ha sucedido en
diversas ocasiones.
El colmo de la ironía es cuando el ministro se jacta de, "lo que se ha
logrado ahorita es ratificar que en Honduras se respetan las leyes
porque es un país de derecho". Parece ser que habita en un país de
fantasía, donde se respetarán las inversiones extranjeras, mientras
los nacionales esperan que el estado de derecho no sólo sea
aplicado a los ciudadanos comunes, sino que se proceda contra
aquellos que han saqueado el erario nacional y son protegidos por
los operadores de justicia.
La aberración cometida por la Corte Suprema es parte del preludio
del tsunami económico que se avecina en Honduras, avalado por el
tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, donde para
favorecer un reducido grupo de maquiladores entregan el agro
nacional a la rapiña de las importaciones subsidiadas del norte.
Con la posición asumida por la Corte Suprema en cuanto al amparo
presentado por el abogado Medina, el pueblo Garífuna se prepara a
sufrir la embestida de los políticos y empresarios, los cuales ansían
subastar las playas hondureñas. Ante el arribo forzoso del Tratado
de Libre Comercio con Estados Unidos, presentimos como el
territorio nacional se ubicará en el mercado de bienes raíces de las
inversiones extranjeras, ávidos de tierras costeras a bajo precio y
ubicadas en la red de áreas protegidas y corredores biológicos.
Los tratados y leyes que se están cocinando nos recuerdan a la serie
de infortunios aprobados después del huracán Mitch, en donde la
soberanía nacional quedo mancillada con la entrega que se hizo de
los recursos mineros y el maquiavélico intento de la reforma del
artículo 107 de la Constitución, situación que de haberse concretado
nos hubiera acabado de despojar de nuestras comunidades.
El ficticio concepto de desarrollo que imponen los megaproyectos y
tratados de libre comercio, no están edificados en la óptica de la
distribución equitativa de la riqueza. Al contrario, a pesar del
crecimiento económico logrado el año anterior no hay señales de
una verdadera erradicación de la pobreza, la cual se viene
incrementando cada día, en especial entre la poblaciónrural, cuyo
éxodo se incrementará ante el inminente colapso de la producción
de maíz.
Despojos como el de Bahía de Tela se replicarán a lo largo de la
costa norte de Honduras, país rico en diversidad biológica y
cultural, quien ha sufrido un destino aciago a manos de una
pequeña elite extranjerizada e inimaginativa, dedicada a lucrarse de
la caridad internacional y la destrucción sistemática de los recursos
naturales,
A pesar de que el pueblo Garífuna ha venido recibiendo una serie
de títulos de las comunidades, por parte del Instituto Nacional
Agrario (INA), no existe una verdadera garantía sobre nuestros
territorios, dado que los títulos desconocen nuestro hábitat
funcional del que depende la subsistencia de las comunidades. La
farsa perpetrada por el Estado en compañía de algunos supuestos
lideres Garífunas ha permitido presentar una realidad distorsionada
de la situación jurídica de las comunidades, las cuales ha pesar de
poseer exiguos territorios se ven expuestas a múltiples invasiones a
cargo de campesinos manipulados por individuos que padecen de
alucinaciones empresariales con nuestras playas, sin que las
autoridades hagan respetar los supuestos títulos emitidos.
La OFRANEH ha mantenido una política clara en cuanto a nuestros
territorios, los que consideramos algo más que una mercancía. La
madre tierra para nuestra cosmovisión es algo que no se negocia y
pertenece de forma intrínseca al pueblo Garifuna. Al mismo tiempo
tememos que el marcado individualismo preconizado por el
neoliberalismo apunte hacia la disolución de los títulos colectivos,
imponiendo el concepto de propiedad privada, que intensificará las
presiones orientadas hacia la venta de la franja costera.
Dado en la Ciudad de la Ceiba a los once días del mes
de Enero del
Dosmil cinco
Miriam Miranda
OFRANEH