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LA ORFANDAD DE UN IDIOMA
Quito-Ecuador
LA ORFANDAD DE UN IDIOMA
Por esas cosas de familia que nunca hacen saber a los niños, llegué a
vivir en Tabacundo, actualmente a una hora al norte de Quito; en ese
entonces a tres horas en un bus destartalado que salía a las tres de
la mañana y en donde todos los pasajeros debíamos apiñarnos con
maletas, ponchos, costales de granos y las ráfagas de viento que se
descolgaban del nevado Cayambe.
Tenía ocho o nueve años, era el año en que el "Bombita" derrocó a
Velasco Ibarra por lo que en la escuela nos dieron vacación. Estaba
en quinto grado y también era la época en que no había jardín de
infantes, o pre-escolar, como lo dicen ahora.
El primer día de escuela me sorprendieron con una pregunta: ¿era de
la Liga o El Nacional?. Dije "del Nacional", porque me sonaba más a
país. En el recreo siempre los encuentros de futbol eran Liga contra
Nacional: no había otra opción.
En el primer partido, del primer recreo, del primer día de escuela,
me sorprendieron nuevamente: la mayoría de jugadores se sacaron los
zapatos para jugar. Luego supe que era la forma de conservar los
zapatos pues no había dinero para comprar otros; pero también supe
que a los que no nos sacábamos nos tildaban de "burro con
herraduras".
Como a la semana de empezada las clases, o quizá más, llegó otro
niño, llevaba una vieja funda de tela a un costado y un cuaderno. No
recuerdo su nombre, pero recuerdo con toda claridad su apellido:
Cabascango.
Cabascango llegaba tarde casi siempre, y casi siempre era castigado
con un jalón de orejas, con un reglazo en la mano o con un correazo
en las nalgas. No lo castigaban por atrasado; lo castigaban por vago,
por testarudo, por imbécil; lo castigaban porque siempre se
justificaba diciendo: "es que tuve que ir a dejar a los wagras al
potrero". Eterna disculpa, y eterna maldita palabra por la que debía
soportar los latigazos.
Era tan imbécil que no podía decir "toros", era tan retardado que no
podía aprenderse, aunque sea de memoria, una sola frase: "es que tuve
que ir a dejar a los toros", o a las vacas, o a los chivos, o a
cualquier mierda de animal que no sean los fastidiosos wagras (o
guagras, o huagras; no sé como se escribe).
Cuando tocaba reglazo, Cabascango estiraba su mano firme, no
pestañaba, recibía el castigo y no mostraba dolor, luego iba a su
asiento y se mantenía callado. De reojo, lo veía como se fregaba la
mano para mitigar el dolor que sí existía.
Un día el profesor revisó "pañuelos". Todos debíamos llevar un
pañuelo limpio, planchadito, impecable. Ese día no lo llevé.
Cabascango tenía uno que parecía trapo de fregadero. Reglazo para los
dos. Doble reglazo para mí porque, del miedo, retiré la mano al
primer intento: entonces supe lo doloroso que era aquello. Desde
entonces cada reglazo que recibía Cabascango me recordaba mi propio
dolor y me imaginaba que salía a defenderlo, me imaginaba que mordía
al profesor, que lo pateaba en los tobillos, que lo ponía
zancadillas; esperaba cada vez que el profesor jugaba futbol para
caerlo a patadas.
Un día Cabascango no vino a clases. Otra vez los wagras, pensé; pero
no vino tampoco al día siguiente, no vino toda la semana. El profesor
preguntó si alguien sabía donde vivía. Nadie lo sabía.
Volvió una semana después, demacrado, había burlado a la muerte que
le quiso sorprender con una pulmonía.
¿Como estás?, le pregunté en el recreo. Me miró con desconfianza; de
lo que recordaba, nadie le había hablado hasta entonces, quizá porque
llegaba tarde a la escuela y salía corriendo no más repicaba la
campana para la salida a casa.
Desde ese día empezamos a hablar; luego me llevó a su casa. Era una
choza con tapiales gruesos y cubierta de paja; muy obscura, con una
mesa en el que ponían un mechero para hacer los "deberes". En esa
choza aprendí que no solo había wagras, sino que eran caris y warmis,
aprendí que al "espanto" se lo cura con flores y huevos, que tenía un
shungo que más tarde me harían doler las warmis; aprendí que también
yo era un runa y que ango es una familia de "taita Atahualpa";
aprendí que el ari y el mana no son una oposición, sino un
complemento.
Aprendí que un papel blanco clavado en el tapial con puntas de penco
significaba que en esa choza había pan de venta, y que una bandera
roja significaba carne. Aprendí que hay una lengua y una iconografía
que ha permanecido en el tiempo pese a los latigazos. Aprendí a decir
diosolopay a la tierra, esa rara palabra que nunca supe de donde
venía pero que significaba "dios se lo pague", aunque se trate de un
dios ajeno.
Un día Cabascango definitivamente dejó de ir a la escuela, más pudo
la necesidad que las letras y el idioma ajeno. Fui a verlo a su
choza, me dijo que había que trabajar, que los runas solo habían
nacido para eso, que esa era la voluntad de dios.
Desde ese día me quedé huérfano de un idioma, y es la misma sensación
que ahora tengo con la decisión trasnochada de los burros con
herraduras, seguidores de quien ha hecho de la plurinacionalidad tan
solo una moda, de quien apeló a la iconografía y el idioma indígena
tan solo para promocionar una imagen vacía.
No sé donde está ahora Cabascango, pero donde quiera que esté, sé que
estará hablando su idioma y que no habrá Constitución que pueda
negarlo.
Ahora hemos dado un paso atrás, pero la regla y el látigo un día
cederán ante las miles de voces diversas.
Luis Ángel Saavedra
INREDH
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EL MASHI QUE NEGÓ SU PROPIA HISTORIA
Niño Tonto , inútil, burro, decía un profesor en una escuela de una
comunidad Indígena, , cuando no podía leer , ni escribir bien , la
frase "Mi profesor es bueno".
Y lo implantaba el régimen "La letra con sangre entra". El alumno por
miedo tuvo que memorizarse, a si se educaba y se profundizaba el
aprendizaje del idioma " Castellano" o "Español", por que según la
constitución en aquellos años era el único idioma oficial. Esto
ocurría en los años 0chenta. ¡Si no completas los 45 puntos en ingles
pierdes el año! decía un profesor aun estudiante SHUAR allá, por los
años 96 en un colegio de prestigio provincial. Pero este, Teacher,
para el colmo no sabia el ingles si no pues dictaba , de un libro.
Pero este idioma no era oficial ni en la constitución ni en la leyes
etc.
En un discurso publico, en Sumbahua, decía delante de sus colegas,
Mashikuna ñuka shungu kankunawanmi kan .... Hermanos mi corazón esta
con uds. Y con su discurso de ya se iba a terminar la larga noche
neoliberal, casi que le convence al movimiento indígena. Y en una
reunión con los Súper ministros "Light" de èlite y el movimiento
indígena CONAIE , decía .... ¡Yo he obligado a que cada uno de mis
colaboradores aprendan Kichwa! pero aun así no lo creíamos.
Pero el tiempo lo des configuró la palabra y quitó la mascara,
entonces no es el mashi Correa, la noche larga del neoliberal
continua, después de que la propuesta del movimiento indígena ,se
haya
botado al tacho de basura, con la sola justificación de que no se
puede imponer , un idioma que nadie quiere aprender Que ... historia
mas abrumadora...el kichwa para el neoliberalismo es dialecto, no es
idioma.. . No es escrito...es oral... es palabra no es sujeto ni
verbo.
Es el idioma del indio ... y de nadie mas ... casi que falto, de
poner un articulado de alianza país que todos los que hablan el
kichwa, y otros idiomas no son ecuatorianos con eso estaba ya
rematado la asamblea.
Ahora estará justificándose, con muchos textos, para poder mentir a
los pueblos y nacionalidades originarias del Ecuador.
Pero quizás, la decisión esta tomada por el único Tragicómico de esta
historia tiene nombre AP- BURO POLÍTICO, PRESIDENTE ... ¿ porque
aparento ser un presidente progresista y no lo es .. Quiso hablar el
kichwa y no lo sabe, quiere escribir en kichwa y no lo ¡podrá! obliga
aprender a sus funcionarios el kichwa pero el no lo hace. Las cosas
están dadas.
Pero nosotros las nacionalidades y pueblos, construyendo nuestro
idioma, acepten o no CONTINUAREMOS NUESTRA REVOLUCIÓN LA VERDADERA
REVOLUCIÓN DE AMÉRICA LATINA ¡CARAJU!
SHUK SHUNKULLA, SHUK YUYAILLA, SHUK MAKILLA, RUNAKASHPAKA
KANAKANCHIK,
Marlon Santi Gualinga (SARAYAKU-kichwa runa)
CONAIE - PUSHAK AP