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"Nuestras raíces son la cultura indígena, y nuestro tronco la lucha
Movimientos Sociales
"Nuestras raíces son la cultura indígena, y nuestro tronco la lucha
zapatista"
11.agosto/2004 - (primeras imágenes de un viaje a la selva Lacandona)
México - Claudia Korol para Adital - Durante los días 6 y 7 de agosto, se
realizó en el Municipio Autónomo Zapatista "Ricardo Flores Magón", un
encuentro en el que se inauguró la escuela "Compañero Manuel",
levantada en el corazón de la selva tzeltal, con la ayuda solidaria del
colectivo griego "Una escuela para Chiapas". En ese marco se entregaron
los diplomas a los nuevos promotores de educación y salud de las
comunidades, que después de tres años de formación regresaban a sus
pueblos, para contribuir a inventar, junto a ellos, los caminos de "la
educación verdadera".
El surrealismo mágico es el terreno de acción privilegiada del zapatismo.
La "rebelión permanente" de los indígenas de Chiapas, que inauguró el
nuevo ciclo de revoluciones en América Latina, provoca de manera
cotidiana la subversión del sentido común, no sólo de las derechas, sino
también de muchas conservadoras izquierdas.
En plena Selva Lacandona, se juega un partido de básket-ball entre un
equipo de jóvenes europeas, y otro de promotoras de educación
zapatistas. Sobre los aros que unas y otras intentan alcanzar, se distingue
una estrella roja en el fondo pintado de negro. Ambos equipos buscan la
estrella roja. Alrededor de la cancha, hacia cualquiera de las latitudes, se
ve selva y montaña. En un escenario, un conjunto local "dispara"
rancheras y corridos revolucionarios. Un poco más alejados, en distintos
puestos, las mujeres y hombres de la comunidad, venden tamales,
empanadas, pan, café, arroz con leche. En una tienda, un grupo de
mujeres vende remeras con imágenes diseñadas por el "Colectivo
Municipal Serigrafía Zapatista Ricardo Flores Magón". Dicen las etiquetas
que acreditan su origen: "Playeras diseñadas y elaboradas directamente
por las mujeres y hombres tzeltales Bases de Apoyo del EZLN. Con
cultura, memoria e historias de lucha. Para la Resistencia Indígena.
Chiapas. México". Cada "playera" tiene otro mensaje. "Recuerden que los
zapatistas no se rinden y no se venden". "La montaña nos habló de tomar
las armas para así tener voz". "Nuestra lucha es por la igualdad de
oportunidades" (acompañada por la imagen de una mujer con paliacate).
"Deja volar tu imaginación y cambia el mundo", es la versión chiapaneca
de aquella recordada consigna del Mayo francés (1). "La imaginación al
poder". Los zapatistas escandalizaron al movimiento revolucionario
cuando anunciaron que no era su intención tomar el poder. Los zapatistas
ejercen el poder de los que mandan obedeciendo, el poder de los de
abajo. Lo construyen fundamentalmente sobre la emancipación de sus
conciencias, y materialmente, en la vida nueva que nace en las regiones
olvidadas por el capital.
En la entrada a uno de los municipios autónomos se lee: "Éste es territorio
zapatista. Aquí manda el pueblo, y el gobierno obedece". El "mandar
obedeciendo" de los zapatistas no es una consigna. Es una forma de vivir
cotidianamente en el nuevo mundo que están construyendo.
La fiesta se inicia a las siete de la mañana. Las bases de apoyo zapatistas
están formadas y realizan el saludo militar, mientras se entona el himno
mexicano y el himno zapatista, y se izan las dos banderas. El locutor-
educador, explica que los zapatistas quieren ser reconocidos como
mexicanos. La autonomía que reivindican, no implica separación territorial.
Es autonomía cultural, política, social. "O morir por la libertad", dice el
himno zapatista, y las palabras se van llenando de sentido, cuando las
pronuncian hombres y mujeres que aprenden a ejercer, cotidianamente, la
dignidad, y no están dispuestos ya a retroceder de lo alcanzado.
La escuela "compañero Manuel" es una obra maravillosa alzada en medio
de la selva. Cuando se inició su construcción, en la comunidad de La
Culebra no había energía eléctrica. Todo debió hacerse con esfuerzo
humano, como las grandes obras levantadas por la cultura maya. 160
metros cuadrados cubiertos. Aulas. Salones en forma circular "para que
todos nos veamos la cara" (explica Julio, el representante del Consejo
Municipal Autónomo en Rebeldía). Una biblioteca de dos pisos, todavía
vacía, será la sede del encuentro sobre "Educación en resistencia", que se
realizará el segundo día de los festejos. La escuela lleva el nombre
"compañero Manuel", "para multiplicar la memoria de un compañero caído
en la lucha", el mismo que recuerda el municipio autónomo San Manuel.
"Hoy su sueño crece en las tierras zapatistas", nos dice uno de los
cantantes del grupo "Los dos vientos de voz y fuego". También nos
cuentan que el municipio "San Pedro de Michoacán", recuerda a otro
guerrillero zapatista, el compañero Pedro. Algo de esta selva y estos
mitos, traen a la memoria a San Ernesto de la Higuera y el canto libre de
Víctor Jara. "San Ernesto de La Higuera/ lo llaman los campesinos./ Selva,
pampas y montañas/ Patria o Muerte es su destino". La cara del Che se
multiplica como espejo en los pechos de muchos compas zapatistas, en
su ropa. La imagen de Guevara se encuentra cómoda en territorio
rebelde.
En cada Municipio Autónomo, se van experimentando diversas
modalidades de la "educación verdadera". Dice Julio, que para el
Municipio Autónomo Ricardo Flores Magón, la "educación autónoma va a
las demandas de nuestros pueblos, la educación son buenas ideas, y
debemos empezar la educación mirando cómo solucionar problemas. Los
principales problemas de la comunidad, son nuestras demandas
zapatistas". Insiste Julio en que necesitan una educación integral, "que
respete la realidad de nuestra región y de nuestros pueblos indígenas, y
que haga más fuerte nuestra experiencia cultural, hasta avanzar a la
verdadera autonomía."
Durante el encuentro dialogo íntimamente con el educador brasilero Paulo
Freire y su Pedagogía de la Autonomía (1997). "Vea, don Paulo, todos los
caminos conducen a Chiapas", le cuento, mientras escucho el diálogo
entre mexicanos, griegos, españoles, franceses, italianos, daneses,
latinoamericanos? En esa Babel de lenguas, cuando ya no distingo entre
el tzeltal, el chol, el tojolabal, el griego, el portugués, escucho que Simón
Rodríguez me susurra en el oído: "O inventamos o erramos". Pero es Julio
quien continúa explicando: "Nosotros no queremos seguir el camino de la
educación oficial, porque en vez de ser un lugar de transmisión de
conocimiento, se convierte en un lugar para olvidar nuestro
conocimiento? El promotor de educación debe apoyar en el intercambio
de sus ideas de unos a otros, y no queremos que sea el que lo sabe todo
y tiene la verdad. Queremos que le sepa sacar la idea a cada quién para
compartirla, y que pueda enseñar algunas cosas buenas que hacen falta a
la comunidad, para juntos resolver nuestras necesidades. Nosotros no
queremos una escuela que sean los libros, los salones, los maestros o los
niños. Nosotros queremos ver y luchar para que la escuela sea la
comunidad toda, porque en la comunidad está el conocimiento del pueblo
y su verdad. El libro es la comunidad, es su historia, y otras experiencias
que sabe la comunidad, pero a cada quien le ha tocado guardar una
verdad que es de todos, y ya es el tiempo de empezar a compartirlas de
forma colectiva".
Los actos de inauguración de la escuela se inician con una misa. El
diácono habla de los excluidos y excluidas, y dice que con la ayuda de
Dios, "venceremos". La iglesia de Samuel Ruiz, sigue acompañando las
alegrías y batallas de su pueblo. Sigue realizando su "opción preferencial
por los pobres".
Las autoridades del Municipio Autónomo entregan los diplomas a más de
cien promotores y promotoras de educación y salud. Uno de ellos habla en
nombre del grupo. "Porque rendición es muerte, rebeldía es vida", asegura
y la comunidad aplaude a sus jóvenes. Resultan conmovedoras las
mujeres vestidas con sus mejores trajes tradicionales, multicolores, el
rostro cubierto por paliacates rojos, y el diploma bajo el brazo. Ellas están
ganando así, también, la batalla contra los prejuicios machistas de sus
compañeros. Con coraje, se han hecho un lugar en esta historia, están
abriendo un camino práctico para modificar las antiguas relaciones de
opresión. Hacen su doble aporte a la vida nueva, como promotoras de
educación, y como mujeres rebeldes, peleando al mismo tiempo por todas
las emancipaciones.
"Mi abuelo fue juarista(2), y mi padre zapatista", canta María Inés Ochoa,
mientras ronda el aire suspendido la memoria de su madre, la inolvidable
Amparo. Los zapatistas aplauden y piden otra, y otra, y otra? El barzón.
El abuelo. Maldición de Malinche. Todas las canciones parecen nuevas en
la voz joven de María Inés, y en la tierra insumisa.
El poder del dinero y de las armas, el poder del "mal gobierno", no
comprenderá cómo están dispuestos los y las indígenas zapatistas, a
enfrentarlo de la manera que sea necesario, con coraje, ternura, y una
sonrisa que no se borra de sus rostros, cuando explican que se han
animado a vivir, en esta vida, una vida verdadera. En la clandestinidad ha
crecido la autonomía, en el ejercicio de sus convicciones, en el rechazo
sistemático a todas las ofertas de dinero con que pretenden corromperlos,
en la manera de hacer su propio camino. No es que desconozcan los
peligros que los acechan. Alguna vez dijo el sup: "Ya sabemos que vamos
a morir, pero elegimos cómo hacerlo". La posible muerte que eligieron, se
hace de vida digna, no postergada, se hace de un presente nuestro y un
futuro de lucha. Se hace de realizar en esta vida, la vida que han elegido.
Mientras tanto viven intensamente, y viven con alegría. Juegan al básket y
al fútbol con pasión. Por la noche amanecen bailando. Discuten
colectivamente los caminos. Recitan poesía. Hacen teatro. Los niños que
en la "noche cultural" recitan poemas-proclamas de rebeldía y libertad,
nacieron después del primero de enero de 1994. Son niños y niñas
crecidos y educados en la resistencia y en la autonomía. Son la amenaza
más grande contra "el mal gobierno". Los niños y niñas zapatistas
representan la obra (realizada por ellos) "los borrachitos". (En las
comunidades zapatistas está prohibido el trago). "La educación no es una
escuela, dicen, no es un libro, no es un maestro. La educación es la
comunidad". "Los revolucionarios no salieron de las escuelas oficiales",
dice Julio "aprendieron a ser revolucionarios en la resistencia, en la lucha".
"Viva la Revolución, muera el supremo gobierno", canta María Inés, y un
coro griego, español, tzeltal, francés, latinoamericano, grita, para que el
canto y la vida nueva continúen. Termina Julio: "En la educación
verdadera debemos tomar como raíces nuestra cultura indígena, y como
tronco a nuestra lucha zapatista". La educación verdadera tiene raíces,
tiene tronco, y también flores, le cuento a don Paulo, mientras las paredes
de la biblioteca se van cubriendo de dibujos realizados por niños y niñas
que pintan zapatistas de todos los colores y escriben con las palabras y
las letras aprendidas en la escuela autónoma: "Somos libres. Vivan las
comunidades en resistencia".
(1) Nota de la Redacción: En Mayo de 1968 , París (foco irradiante de
buena parte de la cultura occidental, pero también, y no olvidarlo, capital
mundial de la burguesía) vivió una de sus cumbres de audacia: jóvenes,
estudiantes y obreros se lanzaron a las calles en abierto desafío al
régimen del general De Gaulle, levantando barricadas y sobre todo,
cubriendo los muros con consignas y grafiti verdaderamente imaginativos
y originales.
(2) N.T: Benito Juárez, líder mexicano que luchó pelos derechos
humanos. Era llamado de "Benemérito de las Américas".
* Claudia Korol es secretaria de redacción de América Libre y
corresponsal de Adital en Argentina.
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